Velasco pasó del voley al calcio
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Clive Woodward no es el primer técnico que puede cambiar de deporte. Existe un claro precedente en el deporte italiano. Julio Velasco, argentino, se hizo célebre en la década de los noventa como seleccionador de la selección italiana de voleibol. Con la squadra azzurra estuvo siete años (1989-1996) y en ellos consiguió dos títulos mundiales y tres europeos. Su fama y sus métodos de trabajo impactaron en muchos. Silvio Berlusconi, dueño del Milán antes que presidente del gobierno italiano, pensó en él para dirigir a la lujosa plantilla rossonera cuando se acabó la etapa de Fabio Capello. Al final no lo fichó pero Velasco sí dio el salto de deporte. Sergio Cragnotti, dueño del Lazio, lo nombró director deportivo en 1998.
Allí coincidió con Sven Goran Eriksson, que era el entrenador del primer equipo lazial. Esa experiencia fue corta y poco fructífera, pero no le hizo cambiar de horizonte. Un año después Massimo Moratti contactó con él y le convenció para que fuera el director deportivo del Inter de Milán. Velasco topó con la fuerte personalidad de Marcello Lippi, se encontró un club que era un polvorín y también duró poco en las oficinas del club neriazurro. Después de esas experiencias, Julio Velasco volvió a dirigir equipos de voleibol.