El cruel hijo de Sadam
Uday Husein sembró el terror en Irak con el beneplácito de su progenitor Sadam hasta que fue abatido por las tropas de EE UU junto a su hermano Qusay en julio de 2003. De Uday se dice que llegó a matar con un bate de madera a uno de los guardaespaldas de su padre por desobedecerle. Así de expeditiva y despiadada era su conducta pública. Según se ha ido sabiendo, el preferido del régimen también torturaba a deportistas por no alcanzar los objetivos que él marcaba como presidente del Comité Olímpico Iraquí y de su Federación Nacional de Fútbol. Los episodios de violencia del hijo de Sadam no tuvieron freno ni con una gloria nacional como el admirado Emmanuel Baba.