Alonso forjó su talento en la Fórmula Nissan
El piloto asturiano se doctoró al volante de un monoplaza en el campeonato de 1999 antes de ir a la F-3000 y a la F-1

Las World Series by Nissan son una espléndida cantera de la Fórmula 1. Eso es un hecho más que constatado gracias, entre otras cosas, a la trayectoria de Fernando Alonso. Antes de lucirse en la F-3000 y de llegar a la F-1 para pilotar el Minardi, primero, y asombrar después al mundo entero al volante del Renault, el asturiano fue campeón de la Fórmula Nissan en 1999.
El año anterior, Nano había visto como fracasaba su proyecto en la Fórmula Elf Campus francesa y regresó al mundo del kárting, pero sólo hasta que se cruzó en su camino Adrián Campos. El ex piloto valenciano le fichó para que sustituyera a Marc Gené, que había ganado el certamen el año anterior. Antonio García fue quien le habló de un chaval que le había sorprendido en una competición de karts y, casualmente, era el mismo chico que había dejado boquiabierto al propio Campos en una exhibición de karts en Barcelona, el Marlboro Masters del 96.
A Campos no le resultó fácil convencer a los Alonso para que diera el paso al mundo de los monoplazas. Le tanteó tres veces y, la última de ellas, el padre del piloto, José Luis, le preguntó: "¿Seguro que no nos costará nada?". Campos se lo aseguró, y así fue, aunque para ello el mánager valenciano tuvo que apañárselas para convencer a quien correspondiera de lo bueno que sería subir a un monoplaza patrocinado por el Circuito de la Comunidad Valenciana a este piloto asturiano.
Aquel fue el comienzo de la trayectoria de Fernando Alonso, el ganador del pasado GP de Hungría de F-1, en el mundo de los monoplazas. Y los resultados no se hicieron esperar. En su primera toma de contacto con el nuevo coche, ya rodaba en los tiempos de pole del circuito de Albacete. Gené, su antecesor al volante de aquel bólido, observaba atónito desde el muro lo endiabladamente rápido que se mostraba aquel niño la segunda vez que pilotaba un coche con marchas.
El campeonato del 99 fue un todo paseo triunfal para Alonso después de que entendiera, tras dos salidas de pista, que no hacía falta ir cada vuelta con el cuchillo entre los dientes. Así se lo hizo ver Adrián Campos y el resultado fue inmejorable: nueve poles, seis victorias, ocho vueltas rápidas en carrera y el título de campeón.
Su premio fue la oportunidad de probar en Jerez el Minardi de Fórmula 1 que había pilotado ese año Gené. ¿El resultado? Como siempre, excepcional porque en sólo quince vueltas igualaba el registro del catalán.
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