El personaje: Milito

La cara estirada, los labios apretados y el ceño fruncido. Un barrido limpio que le devuelve la pelota a su equipo. La grada también aprecia la medida de los tiempos y la ovación retumba en La Romareda. Un salto autoritario que identifica a un central y a Tristán le hace enterarse de quién está pendiente de sus movimientos. Es un clásico seis argentino con el orgullo tocado. Sabe que su Liga será una continua demostración de sus facultades. Los informes médicos que le sesgaron de raíz el salto al Madrid dicen que tiene la rodilla maltrecha y dudaban de que aguantara sesenta partidos al máximo nivel. En cualquier caso, el Zaragoza sí apostó por él y Milito salta y se cruza, sin importarle quedarse cojo. Es un seis clásico. Argentino. Con el orgullo tocado.

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