Flavio Briatore, un playboy íntimo amigo de las estrellas
Una fiesta con Flavio Briatore como anfitrión es algo especial. Da acceso a las top más top, los más ricos acompañantes y hasta las mayores estrellas del deporte. Y no sólo de Fórmula 1, donde ha sido el padrino de Michael Schumacher y Fernando Alonso. Entre sus amistades se encuentra Il Bello Cipollini y los futbolistas Inzaghi, Coco, Ronaldo o Totti.
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El italiano es dueño de discotecas exclusivas, como Billonaire, en Porto Cervo (Cerdeña), en cuya inauguración se pagaron 1.000 euros por cabeza para causas benéficas. Siempre ha sido un donjuán, incluso cuando comenzó su trabajo como agente de bolsa en Milán en los setenta. Allí conoció a Luciano Benetton que le encargó abrir el mercado estadounidense (lo logró en 1977). El siguiente encargo fue la dirección de su equipo de Fórmula 1, con el que fue campeón en 1994 y 1995 con Michael Schumacher.
La vida de este soltero de oro ha sido convulsa en lo sentimental. Estuvo dos años con Naomi Campbell. Cortejó a la actriz y cantante Jennifer López. Ahora presume de los treinta años de la supermodelo alemana Heidi Klun. Él tiene 53, la mayor parte de casinos de Kenia y un rancho, The Lion in the Sun, donde concentra a sus pilotos antes de comenzar la temporada. En su yate, Lady in Blue, le preparó una lujosa fiesta a su novia en Mónaco. Y tiene una página web, Flavio Briatore.it, donde cada día recibe 200 cartas de amor de sus admiradoras, pero no se considera un galán.