El no gol de Cardeñosa cumple hoy 25 años
El ex del Betis no ha olvidado un detalle del error más clamoroso en la historia del fútbol español: "Me confié"

Santillana le mató un balón en el área con la cabeza y el meta brasileño Leao quedó inhabilitado fuera del marco por calcular mal la salida. Allí, muy cerca del punto de penalti, Julio Cardeñosa (Valladolid, 1949) enfiló su ingrata entrada en la historia. La pelota le pegó un bote traicionero, quiso acomodársela mientras avanzaba ofuscado hacia la portería vacía y, cuando controló, soltó un disparo ciego que rechazó bajo los palos el defensa Amaral. España estaba casi fuera del Mundial de Argentina-78 y aquel zurdo liviano y fino quedó estigmatizado de por vida por resolver aquella ocasión histórica de una manera impropia para un futbolista como él.
"¿Que por qué no levanté la cabeza siendo un jugador técnico? Por confianza", y aquella pifia bajó y se trasladó hasta la mismísima crueldad infantil, que hizo correr de boca en boca por las plazoletas un reproche humillante cada vez que alguien ejercía de tuercebotas ante un gol hecho: ¡Eres más malo que Cardeñosa!. La jugada la tiene aún está fresca y viva en su memoria. La narra acelerado, quizá porque la lógica del subconsciente impide la recreación en los malos recuerdos: "Fue un centro largo de Uría, Charly ganó el salto a Leao y me la dejó muerta, quise pegarle de primera pero había llovido y el campo estaba irregular. Me botó mal y me puse a controlar, pensé que me daba tiempo...". No, el tiempo se puso del lado de Amaral, que lo aprovechó para situarse debajo de los palos y ejercer de portero.
El fútbol, que mitifica esos instantes que cambian la historia para bien o para mal, generó un bulo dañino, agigantando la trascendencia del fallo al ligarlo con la no concreción del traspaso de Cardeñosa al Barça: "No lo frustró eso. Un día después, Kubala me llamó para felicitarme por ser nuevo jugador del Barça. Los clubes habían llegado a un acuerdo. Sin embargo, en una asamblea del presidente Núñez Naranjo con las peñas béticas, todo se vino abajo. Los peñistas le entregaron un saco con sus carnets y le dieron a elegir: o yo seguía en el club o se daban de baja. Además, habíamos descendido y me sentía un poco culpable".
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La convivencia con un marrón de esa estatura varió con el pase de los años: "Al principio lo llevas con resignación. Hubo un fracaso deportivo en un acontecimiento como es un Mundial y lo fácil era culpabilizar a un chavalito del Betis. Aún se habla de ello cuando ocurre algo similar, pero el verdadero error fue caer con Austria. A mi vida deportiva no le afectó, de hecho, fui a la Eurocopa del 80. Para fallar había que estar allí".
Esas décimas de segundo machacaron otro instante igual de trascendente, porque sin él, ese error nunca hubiese existido. Cardeñosa fue el autor del centro agónico y combado que enganchó en semifallo Rubén Cano en Belgrado. España dejó fuera a Yugoslavia y logró el billete para Argentina: "Fue un pase de Juanito al que pensé que no llegaba". Y llegó, y meses después propició indirectamente uno de los lamentos más dramáticos que han brotado de un futbolista al término de un partido : "Si llego a tener una pistola me pego un tiro. El día más triste de mi vida".