Yo digo José Manuel García

El grumete se hizo mayor

Un grupo de aficionados, legos en la materia, se devanaba los sesos procurando buscarle parangón a Manu, el fuengiroleño que un día fue grumete en Chamartín y el domingo, ya mayor, se consagró de almirante con la camiseta del Málaga. Eso sí, después de hacer sangre sobre la astillada cintura de Hierro y patear como un tornado el arco defendido por Casillas, su amigo/cómplice de cuando comían bocatas de calamares en los rellanos gastronómicos de Huertas.

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Unos dicen que nada tiene que envidiar al Joaquín, otros apuntan más lejos y avisan que enviarán cartas a Valdano para que utilice la cláusula de recompra que todavía posee el Real Madrid, un par de ingleses marbellíes han escrito a Fergusson (Manu: Manchester United...), por si a Beckham le da un apretón de y se muda con su Spice Girl al Bernabéu.

Manu no dice nada: aprieta los dientes, tensa músculos, se ajusta sus flequillos de juglar y abre el corazón. De ahí sale su fútbol. Lo dijo un día Hierro, su maestro de los primeros días madrileños, burlado ahora, y nadie le creyó. Del Bosque, una vez que encajó el gol como el aguijón de una avispa, se lo dijo a Roberto Carlos: "Queríamos la puerta a cero y llegó Manu para matarnos".

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