Sorpresa y asco. Así lo vio Rodolfo Molina, fotógrafo de AS
Sucedió en el córner de la portería que da a la Travessera de Les Corts. Fue durante la primera parte. Concretamente cuando Luis Figo se dispuso a lanzar desde la esquina, por primera vez. Yo estaba muy atento, pues el ambiente que se respiraba me obligaba a ello, ya que iba a pasar algo tarde o temprano.
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De pronto vi caer esa cabeza. Mi reacción fue de sorpresa y repulsión. Me separaban de ella menos de diez metros. Cayó a las espaldas de dos empleados de seguridad (chaquetas rojas) que estaban cumpliendo con su obligación y mirando hacia la grada. Cayó justo entre los dos, fuera del terreno de juego: junto al córner, entre la línea de banda y un cartel de publicidad estática, en concreto, de Vodafone. Era la cabeza de un cochinillo.
Muy cerca de ella, tanto como Figo, estaba Roberto Carlos, que acudió a decirle al portugués que sacara el córner en corto. Hice la fotografía y me alejé de aquella zona. La cabeza no fue retirada. Al final del partido pasé por allí y continuaba en su sitio. También vi restos de bocadillos, botellas de agua, latas de cerveza... Lo peor fue lo de la cabeza, claro.