Yo digo Tomás Roncero

‘Cantera power’

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Se apellidan Miñambres y Portillo, y para los más despistados son todavía unos neófitos. Pero su actuación en el legendario estadio de la Luz no sorprendió a esa legión de puristas que cada fin de semana acuden a la Fábrica de la Ciudad Deportiva para descubrir talentos imberbes y sin malear, chavales que recuperen el gusto por el fútbol descodificado, sin trampas, con ese aire virginal que acompaña a todas las joyas de la cantera, que dan el salto sin nada que perder.

Óscar Miñambres es un jugador de banda de precio incalculable. Anoche cumplió de lateral, porque así lo ordenaba el guión, pero el día que el resucitado Figo necesite un descanso, nadie echará de menos al crack luso. Javier Portillo es olfato, instinto y gol. Un chaval con un corte de pelo agresivo, como su actitud en el área. Se comporta como si fuese un tiburón y el balón estuviese impregnado de sangre. Busca la pieza, se desmarca para devorarla sin obstáculos y cuando marca se marcha ansioso a la caza de la siguiente víctima. Un nueve-nueve, sin ambigüedades. Valdano hizo hace un año una apuesta ambiciosa por la cantera y anoche empezó a recoger frutos de primerísima calidad. Además, Esteban Cambiasso va adquiriendo la velocidad de crucero necesaria para poder triunfar en Europa y con Claude Makelele, forma una pareja de baile perfecta. Blanco y negro. Combinación perfecta.

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