Agua milagrosa
Que el agua reanima a los jugadores es cosa probada. No hay más que ver cómo se retuercen en la hierba con gran dolor, y el chorrito mágico del masajista provoca el milagro una vez sí y otra también. Pero por desgracia, en la vida real todo es bastante más difícil que en el fútbol de la tele.
En África más de 400 millones de personas no tienen acceso al agua potable. En condiciones normales, se entiende el acceso al agua como la posibilidad de obtener 20 litros por persona y día de una fuente en un radio de un kilómetro de su vivienda. La falta de agua provoca graves enfermedades cutáneas y oculares, mientras que la ingestión de agua en malas condiciones suele provocar cólera, tifus, disentería o enfermedades diarreicas. Cada año, más de dos millones de niños mueren por una simple diarrea. En algunos países mundialistas como Camerún el 40 por ciento de la población no tiene acceso al agua.
Sería fantástico, claro está, que todos tuviéramos un masajista apunto para echarnos el chorrito y beber un poco de agua fresca y potable. Pero no es así. Los gobiernos de los países del Sur deben invertir mucho más en sistemas de agua potable y mejora de las infraestructuras sanitarias. Por su parte, los gobiernos del Norte deben aportar fondos para esta labor, porque las ONG hacemos mucho, pero nuestros recursos son limitados.
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