El hombre del día: Junichi Inamoto

Levantó al equipo, tiró del centro del campo, marcó un golazo, le anularon otro legal, y sacó lo mejor de sí mismo en el partido más comprometido en la historia del fútbol japonés. Todo con 22 años, un período de aprendizaje en el equipo suplente del Arsenal por deseo de Arsene Wenger y poco más. Inamoto es el tapado de una selección japonesa que exporta marketing con Hidetoshi Nakata y Shijni Ono. Clave en el título de campeón de Asia que Japón conquistó en octubre de 2000, sencillo en la distribución, con una gran inteligencia táctica y bastante fuerza para llegar al área rival, como demostró con su gol. Asegura adorar a Zico y Edgar Davids, dos jugadores que representan estilos muy opuestos. Juega como un veterano con 22 años, algo que ya hacía en la selección infantil japonesa con 14, justo cuando empezó a ser conocido. Campeón de Asia Sub-16, participó con la selección en el Mundial Sub-17 de Ecuador junto a Ono y Takahara, ausente del Mundial por enfermedad. Eran los tiempos del Gamba Osaka, en sus primeras apariciones al más alto nivel en Japón. Mientras compartía los juveniles con el primer equipo le dio tiempo a levantar la Copa japonesa juvenil, a debutar con 17 años en Primera División y, solo tres años después, a jugar su partido número 100 en la máxima categoría del fútbol japonés. Inamoto se había hecho mayor en el centro del campo del Osaka y en el Mundial juvenil de Nigeria, en el que Japón perdió la final ante España. Jugó la segunda parte de la final, en un equipo que estaba empezando ya a dar prestigio mundial al fútbol japonés. A nadie sorprendió que Wenger le quisiese para el Arsenal. Debutó en Champions ante el Schalke en Highbury.