El club culpa al diseño del estadio

Según manifestó ayer el jefe de Seguridad del Real Oviedo, Miguel Solís, el nuevo Carlos Tartiere es un estadio "precioso, pero para gente de buena voluntad", y añadió que la imposibilidad de separar las gradas contribuyó a facilitar el desplazamiento de los seguidores desde el fondo norte a la tribuna presidencial.

Los incidentes ocurridos el pasado domingo en el nuevo Carlos Tartiere han provocado "tristeza" en el seno del club azul, mientras creen que en El Molinón, con el mismo número de efectivos de seguridad que había en el Tartiere, hubiera sido posible impedir la llegada de los aficionados al palco presidencial.

Los responsables oviedistas habían advertido de "algunas de las carencias que ahora han quedado a la vista", aunque los dirigentes pensaban más en la posibilidad de que un aficionado que paga un abono de 60 euros pudiera acceder sin ningún tipo de restricciones a una localidad de 360 "antes de tener en mente un problema de orden público como el que ocurrió".

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Sin justificación

Respecto a las causas que provocaron una reacción tan violenta de los aficionados presentes en el Carlos Tartiere, el jefe de Seguridad del Real Oviedo entiende que "lo que sucedió el domingo no tiene justificación posible porque pudieron haber provocado unas consecuencias muy graves". Recordó Solís "las botellas, vasos y trozos de metacrilato que fueron arrojados sobre el palco presidencial por unos aficionados que lo único que pretendían era provocar incidentes".

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