El repescado Jofre no juega en el filial
Van Gaal le hizo debutar y Serra Ferrer le mandó al Mallorca B.

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La historia de Jofre Mateu tiene guasa. Cuando el equipo consiguió ascender a Segunda División en la temporada 1997-98, el pequeño extremo zurdo del Barcelona B era tratado como una de las joyas más prometedoras de La Masía. Pero quedó en eso, en un simple proyecto que parecía que se quedaría a las puertas de la fama. Llegó a debutar con el primer equipo de la mano de Louis van Gaal. Fue el 15 de mayo de 1998 ante el Salamanca (1-4). El Barça ya había conseguido el título de Liga, y el técnico holandés decidió llevarse al leridano para que jugara en el Camp Nou. Pese a lograr marcar el único gol de su equipo, Jofre se fue con la cabeza gacha, ya que el equipo dio una imagen patética. A partir de ese momento las cosas se le torcieron. No volvió a contar para nadie, hasta el punto que la temporada pasada tuvo que buscarse la vida en el filial del Mallorca.
Esta temporada ha vuelto al Mini Estadi, donde ahora entrena Quique Costas. La relación entre ambos no es muy buena, por lo que no cuenta mucho para el técnico. De ahí la agradable sorpresa que se ha llevado ya en dos jornadas de Liga. En el partido que los azulgrana disputaron ante el Rayo Vallecano en la segunda jornada de Liga (1-1), el leridano estuvo en el banquillo, y el sábado debutó en la Liga, ante la Real Sociedad. "Soy el primer sorprendido de esta situación. Sé que mi sitio está en el filial, aunque no estoy jugando", dijo ayer Jofre.