Cardona y Alonso traen la sexta y la séptima: los reyes españoles del invierno
El oro de Oriol Cardona y el bronce de Ana Alonso en esquí de montaña amplían a siete el total de medallas de España en los Juegos Olímpicos de Invierno


El esquí de montaña acudió al rescate de España en unos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 que, por el momento, no estaban siendo fructíferos para la representación nacional. La delegación española llegaba a estas alturas sin ni siquiera un solo diploma olímpico en las montañas italianas, pero la llegada del skimo, que hacía su estreno en unos Juegos y que era la gran esperanza patria, trajo consigo la sexta medalla invernal en la historia de España. Oriol Cardona, nacido en Banyoles hace 31 años, se colgó el oro y Ana Alonso logró el bronce, este jueves, y entraron en una reservada pero brillante lista en la que solo tienen cinco acompañantes más: la de españoles con un metal en los Juegos Olímpicos de Invierno. Desde el pionero Paco Fernández Ochoa hasta el catalán, estos son los reyes nacionales del invierno.
Paco Fernández Ochoa (oro en Sapporo 1972)
Cuando parecía que los Juegos de Invierno no iban con España, cuando parecía que este país tenía poco o nada que decir en esta cita cada cuatro años, emergió la figura de Paquito, leyenda entre leyendas del deporte patrio. Un 13 de febrero de 1972, en Sapporo (Japón), el madrileño, que por aquel entonces apenas tenía 21 años, entró por la puerta grande en la historia del deporte español al conseguir el primer oro nacional en unos Juegos Olímpicos de Invierno. Danzó sobre la nieve japonesa, bajando de lado a lado a una velocidad endiablada, y nadie pudo con él en el eslalon. Lideró la primera manga, tras la que luego reconoció que ya se veía como campeón olímpico, y el segundo mejor tiempo en la segunda manga hizo que su crono se detuviese en 1:49.27, un segundo más veloz que los hermanos italianos Thöni. El de Cercedilla, fallecido en 2006, se encargó de hacer creer a todo un país de que no había límite alguno.

Blanca Fernández Ochoa (bronce en Albertville 1992)
Con el mismo apellido y 20 años después que su hermano Paco, Blanca también se convirtió en leyenda del deporte español con su tercer puesto en el eslalon de Albertville (Francia). Su medalla no fue una más, y es que era la primera olímpica que lograba una mujer española, independientemente de si se trataban de Juegos Olímpicos de Invierno o de Verano. Otra pionera, como su hermano, que inspiró a las generaciones venideras y que se convirtió en un absoluto icono. Atrás dejó los fantasmas de Calgary 1988, cuando, con todo a su favor para emular a Paquito (ella tenía 8 años cuando su hermano se colgó el oro), se cayó en la segunda manga mientras era líder. Se quitó la espina cuatro años más tarde y fue también pionera en vida hasta su triste desaparición en 2019.

Regino Hernández (bronce en Pyeongchang 2018)
Hubo que esperar 26 años para volver a ver a un español ocupar un podio olímpico de invierno, y el de Regino Hernández fue especial, además de por la larga espera, por lo inesperado de su éxito. Pocos contaban con el ceutí en la prueba de snowboard cross, en la que el principal reclamo español era un Lucas Eguibar que había sido plata mundial el año pasado, pero al que la suerte le ha sido esquiva en los Juegos, incluidos estos de Milán-Cortina. Regino, sin hacer mucho ruido, voló en la clasificatoria, tercero, y fue avanzando rondas con un poderoso dominio, incluyendo victorias en cuartos y semifinales. Se plantó en la final y se benefició de un caos que hizo que tres rivales se fuesen al suelo, y nadie le pudo arrebatar un bronce que sabía a gloria, a oro, para un rider que dijo adiós al deporte profesional en 2022.

Javier Fernández (bronce en Pyeongchang 2018)
Los de Corea del Sur fueron los Juegos más fructíferos para España, que nunca antes había logrado dos metales en una cita olímpica. De hecho, de Pyeongchang se salió con el mismo botín, dos medallas, que el que se había logrado previamente en toda la historia olímpica. Además del bronce de Regino, se colgó el mismo metal uno de los grandes currantes del olimpismo español, un Javier Fernández que encontró en su tercer puesto en patinaje artístico el premio merecido a toda una carrera. Había pegado en el palo en 2014 con un cuarto puesto, y fuera de los Juegos había ganado todo: dos oros mundiales, siete europeos, ocho nacionales... Pocos deportistas se merecían tanto la medalla como Super Javi, que se retiró un año más tarde con la satisfacción de haber pisado un podio olímpico.

Queralt Castellet (plata en Pekín 2022)
Otra medalla improbable para España, principalmente porque la de Sabadell se colgó la plata en snowboard halfpipe y en el país no hay ni una instalación que le permita hacerlo. Como Javi Fernández, el suyo fue un metal que sirvió para reconocer una trayectoria gloriosa, de leyenda, siempre entre las mejores del mundo. Queralt debutó en unos Juegos en 2006, siendo todavía menor de edad, y desde 2010 no falla a una final olímpica, incluyendo la de esta edición en Milán-Cortina. En China, adonde llegaba espoleada por un bronce mundial el curso previo, Castellet se sintió cómoda desde la clasificatoria, y en el momento de la verdad clavó un segundo ejercicio que le valió un brutal 90.25. Solo le superó la extraterrestre Chloe Kim, y la catalana le dio a España un éxito que, gracias a Cardona, ya no es el último de la lista en unos Juegos de Invierno.

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