Marruecos sueña, Thiago elige España
A pesar del anhelo marroquí, el diamante del Madrid tiene su corazón con España. “Mi sueño es la Absoluta”, refrenda. Ya hubo un intento en verano de 2025 y la elección fue la misma.


El anhelo de Marruecos es real, como también lo es la decisión de Thiago Pitarch: “Mi sueño es debutar con la Absoluta y ganar títulos”. Con España. Pues en los canales oficiales ha sido la sentencia. Con una sonrisa, la que no se le borra a sus 18 años. Pero no de inocencia, sino de determinación. Una decisión madura, madurada. Tomada por segunda vez, porque la federación marroquí ya tocó la puerta, y con fuerza, en el verano de 2025. Le pusieron sobre su mesa disputar el Mundial Sub-20 como cachorro del Atlas, antes incluso que esa opción cristalizase por parte de la RFEF, como así hizo (capital en Chile con la Rojita). Pero entonces, como ahora, su corazón elige España.
Marruecos sigue atenta, lo estará hasta que esa posibilidad desaparezca. Por el lazo familiar, existente. Los bisabuelos paternos del centrocampista son del país norteafricano, aunque su abuela ya nació en Ceuta. Y Thiago, en Fuenlabrada. Pero a ese nexo se aferrará la federación marroquí. Es inevitable. Como ha hecho en casos anteriores, con Brahim como gran triunfo. Ese es su hilo de esperanza. Su clavo ardiendo.
El clavo ardiendo
El malagueño, tras ser capital en las inferiores de España, perdió el favor de la RFEF durante un tramo importante, siendo figura en el Milan y ya en el Madrid, y ahí contraatacó Marruecos, con un proyecto a medida. Y con cariño. Ese que aseguró públicamente Bono, en las entrañas del Metropolitano tras el empate ante Ecuador (1-1), que Thiago recibiría: “Tiene familia aquí (Marruecos) y también en España. Hará lo que realmente sienta. Cada jugador que tenga relación con Marruecos... bienvenido sea. Y más, si es jugador el Real Madrid”.

Mientras que legalmente, el límite lo marca la FIFA. Que no haya disputado más de tres partidos con la absoluta en cuestión, que hayan pasado al menos tres años desde su último encuentro con dicha selección y que nunca haya sumado una internacionalidad en compromiso de primer nivel (Mundial, Eurocopa, Copa América...). Ese es el contexto y esa es la hipótesis. Pero sin hablar en condicional, hablando solo con hechos, no hay debate: Thiago Pitarch escoge España.
“Poco a poco”
Hubo runrún con su convocatoria por la Sub-19, a pesar de ser titular con Arbeloa en el Madrid, y no la Sub-21. Todo externo. “Si estoy aquí es porque quiero llegar hasta allí arriba. Poco a poco”, complementó Thiago. Porque así fue. Se trató de una decisión consensuada y contextual. De nuevo, madura y madurada. Una que iba ligada al tamaño de los encuentros, a la importancia. Los de David Gordo llevan encaminada su clasificación al Europeo (ahora más tras el 0-7 a Chipre). Los de Paco Gallardo se juegan mucho. Era, es, la Ronda Élite. Un minitorneo que granjea, uno, el pase a la fase final de su torneo continental: para ello toca superar a Holanda, Finlandia y Eslovenia. Y dos: ese Europeo Sub-19 reparte billetes para el Mundial Sub-20. Un reto con Thiago. Con el 10 a la espalda.
El nacimiento de la estrella
La aparición de Thiago no ha sido una aparición más. Tras haber pasado por las canteras de Atleti, Getafe y Leganés, no fue hasta 2023 cuando el Madrid se lanzó de verdad a por su fichaje. Y no fue hasta enero de 2025 cuando en club blanco, Arbeloa mediante, apostó al 100% por él. Desde entonces, desde ese salto del Juvenil B al Juvenil A, Thiago no ha vuelto a mirar atrás. Con la resiliencia por bandera, se hizo vertebral en el Castilla y ahora lo es en el primer equipo: titular en los últimos seis partidos, con la eliminatoria ante el City y el derbi incluidos. El nacimiento de una estrella en el firmamento blanco.

Por el camino, su primera llamada a filas de la RFEF. Había ido con la selección madrileña en edad cadete, pero nunca con la Rojita. No hasta esa explosión que comenzó a disparar su dimensión. Hasta septiembre de 2025, ahí tocó su puerta la Rojita. Al abrigo de ese Mundial Sub-20 donde brilló, ese que también le ofreció Marruecos. Pero Thiago eligió España, como ahora. Y España se frota las manos.
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