La ley y el orden son para todos en la Selección
Al seleccionador le gusta marcar unas normas en la convivencia de obligado cumplimiento, y no hay excepciones. Son los capitanes los que ordenan y mandan.

El éxito de la actual España parte de la calidad de los futbolistas, de las decisiones del cuerpo técnico, del buen hacer de la Federación, pero sobre todo del orden en la siempre complicada convivencia y de la importancia de todos y cada uno de los futbolistas seleccionados. A De la Fuente le gusta el orden y la jerarquía en el grupo. Por eso para él es tan importante el talento y descaro de Lamine como la autoridad de jugadores como Laporte, Rodri, Oyarzabal o Unai Simón, o en su momento Carvajal o Morata, que no tienen la puerta cerrada y que de una u otra manera siguen en el grupo.
Son jugadores con carácter, que imponen a los jóvenes y lo cierto es que, durante la presente temporada, el seleccionador ha asistido a momentos de tensión que nada han gustado, especialmente a raíz de los llamados clásicos del fútbol español entre Real Madrid y Barcelona, de ahí la importancia del orden y de hablar de cualquier problema existente. Los choques de Carvajal con Lamine o del azulgrana con Huijsen deben quedarse en la puerta de la Ciudad del Fútbol, pero sobre todo que no vayan a más.
Esta Selección se ha caracterizado por el descaro en el verde, pero lejos del césped lo que debe primar es el respeto. Fuera hay normas y se deben cumplir. Todas las multas de la Eurocopa (un futbolista llegó a acumular hasta 80.000 euros) fueron perdonadas por el éxito deportivo. Ese atrevimiento deportivo de los recién llegados como eran Nico o Lamine también se vio reflejado en un descaro lejos del verde, pero siempre con respeto y de no ser así siempre aparecía un veterano para recordarlo.
“Tenemos un grupo maravilloso”, dice Luis de la Fuente siempre que es preguntado por sus jugadores, futbolistas elegidos por él y cuyo objetivo es el de ser competitivos, pero partiendo de una convivencia en la que el reparto de roles y el respeto sea el origen de todo lo que sucede.
Los que ‘mandan’
Al seleccionador le gusta marcar unas normas en la convivencia de obligado cumplimiento. No hay excepciones. En este aspecto son los capitanes, generalmente los veteranos, aunque eso del brazalete sea cuestión de números de partidos jugados, los que tienen la voz cantante y los que ordenan y mandan para que los más jóvenes entiendan la obligación de cumplir y de someterse a unas normas que son iguales para todos.
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En la pasada y exitosa Eurocopa se habló de los retrasos en las charlas y comidas, castigados con mil euros de multa a lo que hay que añadir cien más por minuto, pero lo que busca el seleccionador es que exista una armonía entre lo que hacen unos y otros, que nadie ni nada rompa el grupo. Es una máxima que aplica desde el primer día que llegó a la Selección, pero que adquiere especial relevancia en las concentraciones de los grandes torneos, en los que seguir las normas marcadas pasa a ser fundamental. Y si alguien lo duda ahí están los Laporte, Oyarzabal, Unai Simón, Rodri y compañía.
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