Piqué sigue coleccionando multas
Le han caído 12.000 euros por el último incidente tras el Andorra-Málaga. Suma ya más de 40.000 euros en cuatro incidentes


El último incidente de Gerard Piqué, máximo accionista del Andorra, con los árbitros ya tiene resolución: 12.000 euros de multa. El ex-jugador del Barcelona protagonizó un nuevo altercado durante el duelo contra el Málaga por lo que la RFEF ha vuelto a castigar al club tricolor con una multa, algo que ya ha sucedido más veces a lo largo de la temporada. En este caso se dirigió al colegiado murciano Ojaos Valera en el túnel de vestuarios para protestar por su actuación durante dicho encuentro. El árbitro lo recogió así en el acta: “Una vez finalizada la primera parte, y estando en el túnel de vestuarios, Gerard Piqué se dirigió en actitud agresiva al árbitro asistente número 1, a voz en grito y señalándole con el dedo índice a escasos centímetros de la cara, empleando los siguientes términos de forma reiterada: ‘Es un robo histórico’ y ‘lo voy a subir en Twitter’. Dicha persona también se dirigió de forma ofensiva contra los miembros del Málaga, teniendo que ser separado por miembros del Andorra y de seguridad”.
Esta no es la primera vez que Piqué incurre en un comportamiento similar, de hecho, es la cuarta. Sucedió primero contra el Mirandés, luego ante el Depor y Leganés y finalmente ante el Málaga. Con mayor o menor vehemencia el incidente siempre es el mismo: Piqué desciende a la zona del túnel de vestuarios y se encara con los árbitros del encuentro. En anteriores ocasiones, siempre según las actas, les dijo “que fácil es pitar a los pequeños”, “esto es una puta vergüenza. Ahora, si queréis, lo ponéis en el acta” o, contra el Mirandés, se encaró “a voz en grito y en actitud intimidatoria, realizando observaciones sobre las decisiones arbitrales”.
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El Andorra acumula ya más de 40.000 euros pagados en total por el comportamiento de Piqué, que no puede ser sancionado directamente al no estar sujeto a la normativa de la RFEF. Pese a ser el dueño del equipo no es el presidente ni ostenta ningún cargo federativo, por lo que quien acaba siendo castigado es el club por permitir que sucedan estos acontecimientos. De hecho, la propia federación ya había advertido al Andorra de sanciones mucho más graves (como el cierre total o parcial del estadio y hasta la deducción de puntos) algo que por el momento no se han aplicado.
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