Mirandés: de rozar la proeza a ser colista un año después
El conjunto jabato tocó la gloria del ascenso con la punta de los dedos. Acabó 2024 en la segunda plaza tras golear al Deportivo y ahora lucha por abandonar el descenso.


Eran las 21:16 horas del 21 de junio cuando Joaquín Panichelli hizo estallar de júbilo a todo el mirandesismo con un testarazo, marca de la casa, que ponía el 0-2 en la eliminatoria por el ascenso ante el Oviedo. Sin embargo, el cuadro asturiano reaccionó a tiempo gracias a los goles de Cazorla, Chaira y Portillo, y alguna que otra controvertida decisión arbitral, para retornar 24 años después a la máxima categoría.
Pese a la derrota, los aficionados rojillos recibieron como auténticos héroes a los futbolistas a su llegada a Miranda. Los pupilos de Alessio Lisci habían hecho soñar a un club humilde y a toda una ciudad con el ascenso a Primera y muchos salieron a la calle de madrugada para levantar los ánimos de la tropa y agradecer de corazón la temporada realizada.
El Mirandés sorprendió a propios y a extraños tras un verano en el que la entidad jabata se vio obligada a cancelar el partido de presentación ante el Mallorca por falta de efectivos. A escasas dos semanas para iniciar la competición, el técnico italiano ni siquiera contaba con jugadores para hacer un once inicial, pero la primera victoria ante el Córdoba con el gol de Reina sirvió de impulso para coger velocidad de crucero en Anduva, que fue un auténtico fortín.
El cuadro rojillo fue el mejor local de la categoría y en varias ocasiones llegó a ocupar puestos de ascenso directo. El Mirandés finalizó 2024 en la segunda posición después de vencer por 0-4 al Deportivo con una exhibición de Urko Izeta, autor de tres dianas en Riazor. Ahora, un año más tarde, la situación es bien diferente con el equipo como colista. Fran Justo, el elegido tras la marcha de Lisci a Osasuna, fue destituido por los malos resultados y sensaciones con la derrota en León en la jornada 12.
Noticias relacionadas
Jesús Galván asumió las riendas tras el primer triunfo como local en Mendizorroza con Antxón Muneta como técnico interino; pero, desde su llegada al banquillo, el equipo incluso ha pasado a ser el farolillo rojo de la clasificación. El preparador andaluz pide refuerzos y la dirección deportiva que encabeza Alfredo Merino tiene trabajo por delante para enderezar el rumbo antes de que sea demasiado tarde. Cinco puntos separan al Mirandés de la zona de permanencia antes de abrir el año este viernes ante el Eibar en Ipurua.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar