Los duelos directos son la última esperanza del Málaga
Los blanquiazules aún deben medirse a los siete rivales que le acompañan en la zona baja de la clasificación: Zaragoza, Mirandés, Andorra, Racing de Santander, Ponferradina, Lugo e Ibiza.

Las opciones de que el Málaga logre la permanencia son cada vez menores. Viendo la trayectoria del equipo y la desventaja de ocho puntos se podría decir que son mínimas y que solo un milagro puede hacer posible la continuidad del proyecto blanquiazul en Segunda División la próxima temporada. Sin embargo, desde el club luchan por mantener un mensaje de optimismo y confianza. El objetivo es que nadie baje los brazos y que la plantilla mantenga el cien por cien de implicación hasta el final.
El argumento a favor de quienes siguen creyendo en lograr la salvación radica en la cantidad de enfrentamientos directos que aún deben afrontar los blanquiazules. Y es que el Málaga tiene que medirse todavía a los siete equipos que le acompañan en la parte baja de la tabla, empezando por la cita de este próximo lunes contra el Zaragoza en La Rosaleda (21:00 horas). Además, deben visitar Martiricos el Racing de Santander de José Alberto López (jornada 30), el Mirandés (jornada 40) y el Ibiza (jornada 42). A domicilio, el Málaga deberá jugar ante Andorra (jornada 34), Lugo (37) y Ponferradina (39).
Noticias relacionadas
Esos enfrentamientos pueden suponer un espaldarazo si el equipo de Pellicer es capaz de sumar un número importante de victorias y engancharse a la pelea. Para empezar, se considera vital la cita ante el Zaragoza. Con una desventaja tan grande (8 puntos), es imprescindible vencer a los aragoneses para mantener viva la esperanza. De lo contrario, aumentará el pesimismo que ya reina en un sector importante del entorno.
Tratar de que cale el mensaje de confianza está siendo el principal caballo de batalla que está liderando estos días el nuevo director general, Kike Pérez. En la misma línea apunta el discurso de Sergio Pellicer en el vestuario. El Málaga se resiste a tirar la toalla y en el calendario encuentra un acicate para no perder la fe. Los partidos ante los rivales directos son la última esperanza blanquiazul.





