Leonardo condiciona un partido turbulento en Butarque
El Granada tuvo que viajar en bus hasta Madrid por las consecuencias de la borrasca que azota España. Otra borrasca, anímica, descargará en el partido: las peñas del Leganés tienen prevista una protesta contra la propiedad.


Dos borrascas. Un partido. Este Leganés – Granada (20:30, sigue el partido en directo en AS.com) será choque turbulento. Condicionado por la inestabilidad. Así en el cielo como en la tierra. La de arriba, la que apunta a la atmósfera, se llama Leonardo. No se refiere ni al genio renacentista, ni a la tortuga ninja. Es que así han bautizado a la perturbación de bajas presiones que azota España y, especialmente, Andalucía. En la ciudad nazarí, este jueves, se registraron rachas de hasta 90 km/h de viento. Inestabilidad que obligó al Granada a desplazarse a Madrid en bus.
Nada de avión por el riesgo de quedarse en tierra y no llegar al partido. El tren tampoco era opción factible. Las consecuencias del trágico accidente de Adamuz mantienen cortada la conexión ferrocarril entre la capital y el sur de la Península. La única alternativa: carretera y manta, además del paraguas. Unas cinco horas de viaje sin otra consecuencia que el cansancio y el hastío del camino más largo e incómodo de lo habitual. Todo a la vieja usanza.
Protesta por las últimas decisiones
La otra inestabilidad no es climática. Es anímica. Pero también amenaza tormenta durante el duelo. Y de las gordas. Rodea a un Leganés en convulsión deportiva recurrente desde hace cosa de un año, cuando comenzó a torcer su rumbo en el césped y en los despachos. Aquello ha ido generando un calabobos de insatisfacción que ha colmado la paciencia pepinera con el último mercado invernal. La afición entiende que ha sido escaso.
Y sin esfuerzo económico para mejorar la plantilla. Han llegado dos refuerzos (Asué y Dani Rodríguez) para cubrir dos vacantes (Miguel y Pauwels). Las explicaciones dadas por el club no han convencido. Así que la Federación de Peñas y la Grada de Animación han convocado una protesta en el minuto 20. Quieren llenar Butarque de silbidos y cartulinas o prendas amarillas, el color que caracteriza en todo el mundo protestas similares a éstas contra los dueños de otros clubes. En este caso, el malestar se centra en el grupo Blue Crow Sports, holding estadounidense propietario del club blanquiazul desde 2022.

Claro que el mayor malestar lo genera el devenir errático de un equipo en mejoría desde que lo cogió Igor Oca (11 de 24 puntos posibles), pero que necesita ganar casi la mitad de los partidos que restan para asegurarse una salvación que, dice la tradición, la dan los 50 puntos de rigor. Ahora suma 29, necesita 21 y faltan 54 por jugarse. Panorama muy lejos del listón del ascenso sí o sí que se autoimpuso la propiedad a comienzos de curso.
Al menos últimamente Butarque sí que es Butarque. Un campo áspero para los rivales y propicio para este Leganés eficaz frente a los equipos de su liga, que es la pugna por la salvación. Con dos victorias seguidas en casa y un balance en esos dos duelos de 5-0 para los pepineros, no se esperan muchos cambios con respecto al equipo que rondó el empate frente al Burgos en El Plantío (2-1). Duk podría entrar en el once.
A por la tercera consecutiva
Climatología aparte, el Granada tiene un reto: ganar su tercer envite de forma consecutiva, algo que nunca ha sucedido esta temporada ni desde que Pacheta está al frente del equipo. Pero tras ganar en Cádiz y doblegar al líder Racing, creen que es posible. Dos jornadas fuera del descenso, cuatro puntos de colchón y la sensación de que el equipo ha crecido mucho y empieza a recoger los frutos después de tanto sufrimiento.
Qué mejor manera de corroborarlo ante un rival al que se le tiene ganas. El Leganés fue el último equipo que ganó en Los Cármenes a los rojiblancos. Un 0-2 que escoció, pero que fue un punto de inflexión. Después de meses de altibajos y viviendo continuamente en la zona roja, el Granada quiere asentarse fuera del descenso y empezar a disfrutar de una temporada que está siendo muy complicada.
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Pacheta solo hará los cambios obligados. El técnico tiene la baja de Diallo, que tiene que cumplir un partido de sanción por acumulación de amarillas, y de Álvaro Lemos, que continúa con molestias. Así que será Hormigo quien ocupe ese lateral izquierdo. El otro cambio sería el regreso de Alex Sola al once en detrimento de Pablo Sáenz. Jose Arnaiz, expepinero y autor del gol que tumbó al Racing en la última jornada, será amenaza en un estadio que lo conoce bien. Por eso lo teme.
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