La resurrección de Hidalgo
El técnico del Deportivo, cuestionado por parte de la afición hace apenas un mes, ha revertido su situación con resultados, mejora en el juego y decisiones tácticas de relieve.


Antonio Hidalgo vivió su puesta de largo con el Depor en el estadio de Los Cármenes con una victoria ante el Granada (1-3). En la rueda de prensa tras su debut fue transparente: “Tres puntos para el objetivo: acabar entre los seis primeros”. Unas semanas antes, Fernando Soriano también fue igualmente de claro en la presentación del técnico catalán, desvelando que firmaba por una temporada con renovación automática solo en caso de ascenso. Cuando han pasado 34 jornadas de Liga el Deportivo es tercero, ha estado 13 de ellas en ascenso directo (seis líder), 18 en zona playoff y solo tres por debajo de las posiciones que permiten optar al ascenso a Primera.
A pesar de esta apabullante regularidad y que el Depor no se baja de la sexta plaza desde la jornada 11 (octubre), hace apenas un mes Antonio Hidalgo estaba muy criticado por una parte de la afición, que llegó a despedirle con pitos tras ganar al Eibar en Riazor (1-0). “Nunca me había pasado que después de ganar e ir cuartos el ambiente fuese pesimista”, reflexionaba en sala de prensa. La tensión se repitió en la visita al Real Sociedad B, que también se saldó con victoria (2-3). Al siguiente partido, en casa ante el Granada (0-2), pitos hacia el técnico antes de iniciarse el duelo. Los siguientes encuentros en A Coruña se repitió la música de viento, pero jornada a jornada ha ido a menos hasta casi desaparecer ante el Málaga.

Las dudas de ese sector de la afición nunca han llegado al club, que siempre ha respaldado el trabajo de Antonio Hidalgo, tanto en las buenas como en las malas. El preparador catalán ha ido recuperado crédito con los más críticos en las últimas semanas por un buen puñado de razones. El primero, que el Deportivo suma cinco jornadas sin perder, supera sus números de la primera vuelta y es tercero a solo dos puntos de distancia del Racing, líder con 62. Hidalgo, al que se le vio tocado tras lo vivido en Zubieta, también ha levantado su estado de ánimo en las últimas jornadas y ha ido recuperando la sonrisa.
Intervencionista
El panorama en los malos momentos no pintaba nada bien, ya que a las dudas que transmitía el equipo se le sumaron las bajas de Yeremay por pubalgia y luego la grave lesión de David Mella. Era un momento para tomar decisiones e Hidalgo ha ido de acierto en acierto. El agujero de Mella en la banda derecha lo cubrió adelantando a Altimira a la posición de extremo, donde el ex del Villarreal ha brillado con Ximo a sus espaldas. La notable ausencia de Yeremay, que poco a poco va recuperándose, la solucionó con mayor protagonismo para Luismi Cruz, Stoichkov por detrás del delantero y con Mario Soriano lejos de la mediapunta como claro organizador del juego del equipo.
Fundamentalmente, Hidalgo ha logrado suplir la baja de sus dos estrellas con un Deportivo más coral que ha mejorado notablemente en la presión sobre el rival y en defensa. El plan de partido no es fijo y ha matizado en diferentes ocasiones en función de la necesidad. En El Molinón, tras irse al descanso perdiendo 1-0 y con el equipo desaparecido, apostó por dos delanteros natos en el segundo tiempo (Nsongo y Mulattieri) para revertir la situación. Al siguiente encuentro, frente al Córdoba, apostó por tres peloteros de inicio como Riki, Patiño y Soriano.
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Un buen ramillete de soluciones a los que ha unido el sacarle jugo a la plantilla en este tramo decisivo de LaLiga para tener enchufado a todo el mundo. Así, en los tres partidos en siete días de la semana pasada utilizó a 17 titulares diferentes y solo dos futbolistas, Cristian Herrera y el olvidado Gragera, se quedaron sin participar. A diferencia de otras fases de la temporada, los cambios funcionan y, sobre todo, el juego del equipo ha mejorado varios quintales. Guste o no, la afición coruñesa tiene ADN de fútbol champagne y es exigente en este aspecto. Los últimos duelos (segunda parte en Gijón, Córdoba y Málaga) han convencido a los seguidores blanquiazules más desconfiados. Tanto, que ante los malacitanos Riazor batió el récord de afluencia de la temporada en toda Segunda y, pese al 1-1 final, despidió al equipo con una gran ovación con los jugadores en el centro del campo botando junto a la grada.
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