La Liga F mantiene su crecimiento económico
Los últimos datos de la gestora revelan una competición que, lejos de estancarse, consolida su estructura financiera manteniendo su cifra de negocio ordinario en los 15 millones de euros.

Los últimos datos de la gestora revelan una competición que, lejos de estancarse, consolida su estructura financiera manteniendo su cifra de negocio ordinario en los 15 millones de euros, pero con un mensaje claro de eficiencia: el dinero, por fin, está fluyendo hacia las estructuras de los equipos. No es solo cuestión de generar, sino de saber repartir para que la pirámide no se tambalee.
El ecosistema la Liga F ha alcanzado una madurez necesaria en el ejercicio 2024-2025. Según un estudio de 2Playbook, los ingresos ordinarios, blindados gracias a los acuerdos estratégicos con DAZN y LaLiga, no solo se mantienen estables, sino que tienen una hoja de ruta ascendente que los elevará hasta los 18 millones de euros este curso. Este impulso viene dado, en gran medida, por el incremento del acuerdo comercial vinculado al fútbol masculino, una alianza que demuestra que el crecimiento es más sólido cuando se camina de la mano. Si sumamos el negocio ordinario a las subvenciones, la Liga F ya es capaz de mover una cifra de 25 millones de euros anuales, un pulmón financiero vital para un torneo que hace nada peleaba por su propia existencia.
La gran noticia para los 16 clubes que componen la élite reside en el reparto. La cifra destinada directamente a los equipos ha dado un salto de gigante hasta alcanzar los 17 millones de euros, lo que supone un incremento interanual del 37 por ciento. Dentro de esta tarta, el pastel televisivo sigue siendo el eje central, con 4,8 millones de euros distribuidos la pasada temporada. En este reparto, la meritocracia impera: el Barcelona lidera los ingresos percibidos con algo más de medio millón de euros, seguido por un Real Madrid que se sitúa en los 433.280 euros y un Atlético de Madrid que roza los 343.000 euros. Incluso en la zona media y baja, el impacto es real, con una media por club que ronda los 300.000 euros, una inyección que permite profesionalizar departamentos que antes eran pura voluntad.
Este músculo financiero se sostiene sobre un interés social que ya no se puede cuestionar. La audiencia televisiva se ha duplicado prácticamente, alcanzando los 6,7 millones de telespectadores, lo que representa un crecimiento cercano al 90 por ciento respecto al ejercicio anterior. No es solo que se vea más por la pantalla, es que las gradas también respiran: la asistencia a los estadios ha crecido un 7 por ciento hasta rozar los 400.000 aficionados totales. Además, el mercado internacional empieza a mirar con ambición hacia España, con un crecimiento del 13 por ciento en la audiencia exterior gracias a la alianza con DAZN.
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A pesar de que el compromiso del Consejo Superior de Deportes en cuanto a gastos corrientes finalizó el pasado curso con sus últimos 7,5 millones de euros (divididos entre los 5 millones para la Liga y el resto para la infraestructura arbitral y federativa), la competición ha demostrado capacidad de vuelo propio. Con un 81 por ciento de acierto en el pase comercial y un 42 por ciento de los partidos decidiéndose por la mínima, el producto no solo es rentable, es emocionante. La Liga F ha entendido que el éxito no solo está en la bota de las estrellas, sino en unas cuentas auditadas que permiten que, hoy, ser un club profesional en España sea un negocio de presente con un horizonte de 15 millones de razones para seguir creyendo.
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