Jesé, una luz en la oscuridad de Las Palmas
El delantero canario fue la única certeza ofensiva en Zubieta y sumó una nueva asistencia a su cuenta particular en un muy mal partido de los amarillos.


La mala racha de la UD Las Palmas es latente, y en Zubieta no se fue capaz de mitigarla tras un partido que ensombrece más el momento del equipo. Aunque entre tanta oscuridad emergió la luz de un futbolista que sigue de dulce: Jesé Rodríguez.
El futbolista grancanario volvió a la titularidad tras su banquillazo ante el Córdoba y retomó donde lo había dejado. Pese a sufrir en la primera parte, en la que la UD Las Palmas le costó horrores sacar el balón jugado, el Bichito supo dar un paso adelante en la segunda mitad. Una mezcla de carácter, fútbol y ganas por voltear un juego apático. Prácticamente el único que lo intentaba. O al menos con éxito.
Su actitud fue irreprochable y le está haciendo reconciliarse hasta con los más escépticos. Y en Zubieta volvió a contribuir a los tantos amarillos. No le tocó marcar, pero sí ser diferencial en un duelo para ceder el tanto a Kirian Rodríguez, que volvió a saborear las mieles del gol. No lo hacía desde el 25 de febrero de 2024 en el empate ante Osasuna en el Estadio de Gran Canaria.
El debate del 9 con Iker Bravo parece cada día más complicado para el catalán. Jesé está en un estado enorme de forma y ahora mismo es una pieza indispensable en el once titular de la UD Las Palmas. Aunque todavía Lui García no lo ve listo para disputar los 90 minutos y volvió a ser sustituido en el minuto 73. Y quizás el equipo reclamaba la presencia del grancanario en el césped para los minutos finales.
El técnico asturiano hizo el amago de acabar el partido con dos delanteros tras sustituir a Fuster por Iker Bravo, pero el experimento apenas duró diez minutos tras quitar a un Jesé Rodríguez que había merodeando el área y que estaba volviendo loco a Kita. Vuelta al sistema habitual. Iván Gil por Jesé Rodríguez y Bravo en punta.
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La UD Las Palmas no supo encontrar las cosquillas del filial realista. No tuvo capacidad para salir jugado desde atrás y fue por momentos un equipo considerablemente largo, cuya única opción era enviar el balón largo y luchar la segunda jugada. Y todo volviendo a sufrir en defensa, la principal virtud de la temporada. Horkas tuvo que volver a salvar en varias ocasiones los intentos donostiarras. Ya son un punto de nueve en la segunda vuelta.
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