Golpe para Gagnidze
El georgiano llegó a Granada para reivindicarse y apenas está contando. La llegada de Izán González de deja como sexta alternativa en la medular.

Hay futbolistas que desaparecen sin hacer ruido. Luka Gagnidze es uno de ellos. El centrocampista georgiano sigue perteneciendo al Granada, pero su presencia en el equipo se ha ido diluyendo hasta quedar casi en silencio, como si el tiempo hubiera pasado por él sin dejarle espacio para reclamar nada. La llegada de Izan González al centro del campo no hace más que confirmar una sensación que ya se venía instalando desde hace meses: la puerta del equipo está cada vez más cerrada para Gagnidze.
El mediocentro llegó como una apuesta de futuro, un perfil joven, físico y con recorrido, pensado para crecer con minutos y contexto. Sin embargo, esta temporada ha sido una sucesión de oportunidades que no terminan de llegar. Su participación ha sido residual, sin continuidad, lejos de aquel escenario que necesita un futbolista de su edad para asentarse. El Granada ha ido encontrando otras soluciones en la medular y el paso del tiempo, en estos casos, suele ser más cruel que una decisión puntual.
El movimiento del club con Izan González refuerza esa idea. El centro del campo se compacta aún más y el margen para Gagnidze se reduce a la mínima expresión. El georgiano ha pasado a ser el sexto medio de Pacheta. El equipo ha priorizado perfiles que encajan mejor en la lectura inmediata del entrenador y en las necesidades de una temporada exigente, donde el error se paga caro y la paciencia escasea.
A nivel estadístico, la temporada de Gagnidze refleja esa desconexión. Pocos minutos, escasa incidencia y una presencia casi testimonial. Y es que en los últimos nueve partidos solo ha tenido dos apariciones con 15 minutos en total, no ha sido nunca titular en la competición doméstica con 129 minutos en total, mucho menos que en Copa donde ha sido titular en los tres partidos disputados con 246 minutos y completando el encuentro. No fue suficiente para convencer a Pacheta. Es difícil construir algo cuando no hay tiempo sobre el césped y, sin él, cualquier análisis queda incompleto.
Desde el club siempre se ha transmitido calma con su situación. Pacheta ha insistido en varias ocasiones en que los jóvenes necesitan procesos y que no todos evolucionan al mismo ritmo. En alguna comparecencia ha dejado claro que confía en el trabajo diario del jugador, pero también ha sido honesto al señalar que el rendimiento manda. Gagnidze, por su parte, nunca ha alzado la voz. En declaraciones anteriores ha hablado de aprendizaje, de adaptación y de seguir trabajando en silencio, consciente de que el fútbol no siempre devuelve rápido lo que se le entrega.
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El problema es que el fútbol profesional no suele esperar. Cada incorporación es un mensaje y la de Izan González lo es con claridad. Para Gagnidze supone un golpe más, quizá el más evidente, a sus aspiraciones inmediatas en el Granada. .
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