Encrucijada Hidalgo
El Deportivo es cuarto y el técnico cuenta con el total respaldo del club, pero la afición está descontenta con el pobre juego al que no ayudan los malos resultados en un Riazor que empieza a estar de uñas con su entrenador.


El Deportivo entra en el tramo decisivo de la Liga para pelear por el regresar a Primera en una buena situación clasificatoria, pero también con un clima enrarecido sobre la figura de Antonio Hidalgo que está perturbando el entorno del equipo. Los blanquiazules son cuartos clasificados a tres puntos del ascenso directo, que ahora marca un Almería al que le tienen ganado el golaverage particular. Objetivamente, y con 13 partidos por delante, la meta es totalmente alcanzable y el entrenador cuenta con el total respaldo del club. El problema es lo subjetivo, con un juego ramplón en el que muchos de los rivales dominan los partidos a pesar de que el resultado final sea una victoria del Deportivo.
Después de una permanencia tranquila con Gilsanz el año pasado en el regreso al fútbol profesional, el club apostó esta temporada por Antonio Hidalgo con el playoff como exigencia. Pasadas 29 jornadas el Deportivo ha ocupado en 26 de ellas puestos de arriba: 11 en ascenso directo y 16 en promoción de ascenso. A pesar de la regularidad para cumplir objetivos, la afición no está contenta con lo que ve y jornada a jornada la afición está más de uñas con su técnico. Una crispación que no ayuda el bajo rendimiento en Riazor, ya que los coruñeses son líderes como visitantes (27 puntos), pero como locales ocupan una triste duodécima posición (22 puntos).

Hace dos semanas, tras la victoria ante el Eibar (1-0) en Riazor y antes de visitar Zubieta, Hidalgo reflexionaba sobre lo que estaba sucediendo: “Nunca me había pasado que después de ganar e ir cuartos el ambiente fuese pesimista. Entiendo que haya situaciones de juego que no gusten y puedan ser mejorables; yo estoy de acuerdo en eso. Pero también veo lo positivo siempre, intento ver el vaso medio lleno”. El Depor ganó a la Real Sociedad (2-3) con una remontada en los últimos minutos en duelo de plena tensión con la afición. Ya antes del antes del 2-1 de los donostiarras se escuchó en las gradas el ‘Hidalgo vete ya’. El 2-3 en el minuto 94 de Mario Soriano desató la euforia: “Hidalgo quédate”. El técnico deportivista no logró abstraerse de la tensión de la remontada y antes de entrar en los vestuarios descargó la rabia contenida con un par de patadas a una valla publicitaria.
Con este panorama se plantó el Deportivo este domingo en Riazor para recibir al Granada con el reto de situarse segundo y encadenar la tercera victoria consecutiva en casa. Los pitos al técnico sonaron ya con las alineaciones y después de un pésimo partido y un 0-2 en contra, la afición volvió a estallar al final del encuentro con el ya recurrente ‘Hidalgo vete ya’. Los coruñeses hicieron un horrible partido en que ya perdían en el minuto 18, lo que calentó más el ambiente. Ese día, el técnico fue mucho más autocrítico: “Ha sido el peor partido desde que yo estoy aquí”. Una realidad, la misma que indica que los coruñeses han ganado cuatro de sus últimos seis encuentros y son el cuarto mejor equipo en este tramo.
Sin Yeremay, Mella y Riazor bajando asistencia
La desafección se empieza notar también en las entradas que está registrando un Riazor que no bajaba de de los 20.000 espectadores desde el partido de la Real Sociedad B en diciembre (19.459). De hecho, en este 2026 hay una caída casi constante de asistencia: Cádiz (23.453), Racing (24.401), Albacete (23.499), Eibar (22.684) y, finalmente, Granada (19.955). La grada considera que el Depor tiene plantilla de sobra para jugar a otra cosa, sobre todo con jugadores como Yeremay, Luismi, Mella, Stoichkov, Gragera o el recién fichado Riki Rodríguez.
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Hidalgo es muy consciente de la realidad y no para de agitar el árbol en busca de dar con la tecla del juego, en especial en el centro del campo, pero jornada tras jornada los rivales imponen su plan; con independencia del resultado final. Para que el panorama sea todavía más preocupante hace dos semanas el Depor perdió a Yeremay, que sufre una pubalgia y no hay una fecha concreta para su vuelta. El canario es, sin duda, el líder y factor diferencial del equipo y, pese a los problemas físicos que arrastraba, sumaba diez goles y siete asistencias. La otra estrella de la cantera, David Mella (5 goles), se retiró lesionado del encuentro ante el Granada. El extremo solo sufre un edema óseo en su rodilla izquierda, pero será baja este fin de semana en la visita al Ceuta con el objetivo de intentar volver contra el Zaragoza. Dos bajas realmente sensibles en un momento de enormes dudas que no llaman al optimismo.
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