El Pucela llega tarde... pero llega
El Real Valladolid empató ante el Málaga en un partido donde pronto se vio por debajo en el marcador, como viene pasando en las últimas salidas, pero la reacción le llevó a empatar y pudo ganar.


El Real Valladolid sacó un punto de La Rosaleda (3-3), aunque pudo terminar sacando los tres. Es difícil explicar que el equipo pucelano, otra vez, empezara perdiendo antes del minuto 10, dobló su desventaja en el 15 y cuando reaccionó encajó tras el descanso. Un manicomio difícil de entender.
Contra eso, contra el hecho de que el Real Valladolid volvió a entrar tarde al partido, está el hecho de que desde el minuto 20 hasta el descanso fue un torrente de fútbol y mereció llegar al descanso en empate y que tras el 3-1 los pucelanos fueron capaces de generar ocasiones, con la ayuda de Víctor, que se autoexpulsó, hasta llegar el empate de Latasa en el descuento.

El madrileño volvió a reencontrarse con el gol en el momento más oportuno y quien más y quien menos piensa que el Pucela pudo hasta ganar el partido, pero se da por satisfecho viendo que durante muchos minutos fue perdiendo por dos goles. Estuvo brillante, muy brillante, Chuki, generando muchas ocasiones, sobre todo, en la primera parte y poniendo el balón para los dos últimos goles a balón parado. Destacable también fue el tanto de Peter Federico que llega a la media docena y se destaca como el máximo goleador del equipo.
Sea como fuere, el Real Valladolid de Escribá mantiene defectos como el llegar tarde a los partidos, pero ofrece una rebeldia y un fútbol que no se había visto hasta ahora. La cantidad de ocasiones que tuvieron los blanquivioletas para llevarse el partido no se veían desde los buenos tiempos de Almada, hace demasiado tiempo. Los blanquivioletas disparon 11 veces, seis entre los tres palos haciendo trabajar a Alfonso Herrero.
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Así que hay que valorar el empate en un campo donde el Málaga había sumado cinco victorias consecutivas de manera positiva. El Real Valladolid pudo perder y estuvo cerca de ganar. Y lo mejor es que un equipo que parecía un cadaver hace menos de un mes ahora da la sensación de estar muy vivo. Hay que corroborarlo con victorias, pero el estado de ánimo blanquivioleta ha cambiado y mejorado. A ver si alguien puede regalarles un reloj.
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