El ‘nuevo’ Depor de Hidalgo funciona
El cambio de Altimira al extremo, la dupla de Villares y Soriano en el medio y la titularidad de Nsongo, ante las lesiones de Mella y Yeremay, dan un pleno de triunfos a los coruñeses en los últimos dos encuentros.

El Deportivo ha conseguido volver al buen camino después del patinazo en Riazor de hace dos semanas ante el Granada (0-2). Los coruñeses, tras una semana con dudas después de dicho encuentro y con el mazazo de las lesiones de Mella y Yeremay, han logrado sacar adelante dos partidos de suma importancia. El primero de ellos fue en Ceuta (1-2) y con un resultado idéntico volvieron a ganar el pasado fin de semana en Riazor ante el Zaragoza (2-1).
El denominador común de estas dos victorias es un once casi idéntico, con el único cambio de Noubi en lugar de lesionado Loureiro, que tuvo que retirarse al descanso del choque en Ceuta. Una de las novedades más exitosas para paliar las ausencia de Mella y Yeramay fue el cambio de Altimira a la posición de extremo puro con la escolta de Ximo Navarro por detrás en el lateral derecho. El jugador catalán se muestra con desparpajo y con llegadas regulares al área contraria que combina con centros e incluso disparos a portería. De sus botas salió el tanto de la victoria en Ceuta, ejecutando a la perfección un misil imparable para los ceutís.
En la sala de máquinas la dupla formada por Mario Soriano y Villares está dando con la tecla. El capitán del Deportivo hace las labores de contención, junto a un Mario Soriano que es el auténtico cerebro del equipo. En las botas del madrileño sale la mayoría de producción de fútbol de los coruñeses, desde el momento de iniciar jugada, hasta la hora de poder asociarse en campo contrario con los jugadores más adelantados.
La irrupción como referencia ofensiva de Nsongo Bil ha sido todo un soplo aire fresco para el Deportivo. El joven canterano eleva la competencia en punta con Zakaria y un Mulattieri recién reconciliado con el gol. Nsongo acumula dos titularidades consecutivas con gol en Ceuta y un partido lleno de trabajo ante el Zaragoza, bajando balones, jugando de espaldas y dando opciones en campo contrario al resto de sus compañeros.

Todos estos cambios que han dado en la tecla en las dos últimas semanas, vienen espoleados por una presión alta, que aprieta la salida de balón de los rivales. La energía de Nsongo, Stoichkov y Luismi en la presión, es un arma afilada para el Depor y que pone en ocasiones en serios aprietos a sus rivales a la hora de poder salir de su propio campo, sin tener que apostar por sortear directamente la pelota.
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Esos movimientos han dado un espaldarazo de confianza a Antonio Hidalgo, que ha conseguido con sus decisiones salir de un bache complicado, después de una derrota de difícil digestión ante el Granada. “Un entrenador tiene que tomar decisiones. Hay exigencia y competencia en todas las posiciones. Los jugadores rinden a un gran nivel y hay que entender sus momentos. La gente está enchufada y cuando salen al campo rinden, que es lo que se tiene en cuenta”, resalta Antonio Hidalgo, sobre un Depor en posición de ascenso directo a Primera División por segunda semana consecutiva.
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