El Ceuta y un aviso tras la euforia
El revolcón en Las Palmas actúa como recordatorio para un Ceuta que compareció muy limitado en lo físico y lejos de la intensidad acostumbrada en una tarde adversa.

Después de enlazar tres victorias como tres castillos, el Ceuta volvió a pisar tierra firme en Las Palmas. Los triunfos ante Córdoba, Granada y Mirandés habían dibujado una secuencia impecable de nueve puntos que disparó la ilusión y generó un ambiente de optimismo lógico en torno al equipo caballa. No todos aquellos partidos fueron perfectos. De hecho, en Anduva ya se percibieron pequeños avisos en el juego que invitaban a la prudencia. Sin embargo, cuando el resultado acompaña, más esas diez paradas de Pedro López, el marcador suele imponerse al análisis y el cómo queda relegado a un segundo plano.
En la Isla ocurrió lo contrario. El Ceuta recibió un baño de realidad que recordó la dimensión de la categoría. Más allá del 4-0, el encuentro expuso la diferencia estructural entre el conjunto caballa y los grandes transatlánticos del campeonato. Una cosa es competir con carácter, hambre y personalidad, registros que el Ceuta ha demostrado durante toda la temporada, y otra muy distinta medirse a plantillas diseñadas para pelear por el ascenso directo. Ahí la distancia pesa.

Las Palmas venía reforzada tras su victoria en León y confirmó su condición de candidato firme a todo. Talento diferencial, profundidad de banquillo y futbolistas de Primera División capaces de inclinar el partido en cuestión de minutos. Cuando ese engranaje se activa, el rival necesita rozar la perfección para resistir. El Ceuta además acudió a la isla en cuadro. JJR restaba dramatismo a las siete bajas, pero tal merma tenía que notarse en algún momento. Perdió el Ceuta piernas y frescura mientras el partido maceraba
No fue una cuestión de actitud. Más bien se trató de una suma de factores en una tarde adversa. El Ceuta no alcanzó sus habituales picos de intensidad y concentración, esos que tantas veces le han permitido competir por encima de sus posibilidades. Cuando esas décimas de energía faltan, la categoría no perdona. El resultado terminó siendo contundente. Las Palmas sacó el rodillo y el Ceuta quedó empequeñecido en la Isla en un encuentro que sirve como aviso natural dentro del proceso competitivo. En el plano táctico tampoco llegaron soluciones. La prueba de Redru en el lateral derecho no terminó de funcionar y la producción ofensiva fue demasiado escasa, apenas cuatro remates y solo dos disparos entre palos en un partido que ya estaba roto en la segunda mitad.

Pese a todo, conviene levantar la mirada y entender el contexto general. La situación clasificatoria continúa siendo extraordinaria. El Ceuta suma 44 puntos y se mantiene en una posición privilegiada que permite afrontar el tramo decisivo sin urgencias. La jornada además sonrió en parte. Equipos de la zona caballa como el Sporting de Gijón o Córdoba no lograron ganar. El escenario apenas varía y el Ceuta continúa a cuatro puntos de la promoción. Esa cercanía mantiene vivo un estímulo competitivo fundamental. No se trata de obsesionarse con dar el salto, pero sí de evitar caer en esa peligrosa tierra de nadie que a veces aparece cuando los objetivos se diluyen. Tener la promoción a tiro ayuda a sostener la ambición y el ritmo competitivo.
En medio del análisis emergió la naturalidad de José Juan Romero. El técnico tiró de ironía al recordar que si en agosto le hubieran asegurado 30 puntos a estas alturas, habría bailado una ranchera. La realidad supera cualquier previsión: el Ceuta tiene catorce más. Más que ranchera, casi invita a dar una voltereta. La frase resume con sencillez la magnitud del curso caballa. Ni la derrota empaña el camino ni la goleada altera la perspectiva.

Incluso hubo espacio para una nota positiva dentro de la tarde gris. Debutó el canterano Sergio González ‘Yeyo’, delantero de 18 años que venía firmando méritos de sobra con 15 goles en 24 partidos en el Sporting Atlético de División de Honor. No fue el contexto ideal, con el encuentro decidido y el marcador en contra, pero sí un premio merecido para uno de los talentos de la cantera.
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Toca reajustar sin dramatismos. La euforia lógica de las últimas semanas se atenúa, pero no desaparece. Simplemente se ajusta a la realidad competitiva de la categoría, esa que obliga a sostener cada esfuerzo al máximo nivel. Sobran razones para seguir creyendo en la temporada del Ceuta, más aún con la visita del Deportivo al Murube en el horizonte. Semana potente por delante.
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