El Almería atraviesa su peor momento y el crédito de Rubi se reduce
El conjunto rojiblanco suma cuatro derrotas en las últimas seis jornadas y todas las miradas apuntan al banquillo.


Un proyecto en caída libre. La crisis deportiva de la Unión Deportiva Almería se agudiza tras sumar una nueva derrota, la cuarta en las últimas seis jornadas, en Ipurúa. Lander Olaetxea hizo justicia en un duelo en el que los rojiblancos fueron netamente inferiores al Eibar, merecedor de los tres puntos en un duelo en el que mandó dos balones a la madera, generó las mejores ocasiones y controló un duelo en el que el cuadro almeriense solo compareció en los primeros diez minutos.
El delicado momento del Almería ya no admite paños calientes. El equipo sigue inmerso en una fase de mal juego en el que la inspiración de ciertas individualidades no basta para sacar adelante los partidos. Sin resultados ni sensaciones, a lo único que se puede agarrar el conjunto indálico es a la posición clasificatoria. En la sexta plaza, la distancia con el ascenso directo (tres puntos) es menor a la que hay con el décimo puesto (dos unidades), por lo que todo podría cambiar con un nuevo tropiezo este fin de semana.
La inseguridad que transmite el cuadro unionista va de la mano de una fiabilidad competitiva nula. La falta de soluciones sobre el terreno de juego, con una de las mejores plantillas de la categoría, implica que todas las miradas apunten a una misma dirección: Joan Francesc Ferrer Sicilia ‘Rubi’. El técnico catalán está cada vez más cuestionado tras un tramo de nueve encuentros en los que sólo se han conseguido dos triunfos, en el que además se cayó en la Copa del Rey.
La UDA encadena tropiezos y, lo más preocupante de todo, una involución futbolística más que preocupante. En la batalla táctica de cada enfrentamiento, el preparador de Vilassar de Mar está siendo derrotado por sus homólogos, con una carencia para ejecutar un plan B que está mutando en la inexactitud de un plan A cada vez menos reconocible. Cada vez es más complejo saber a qué juega un equipo que no sobresale en ninguna fase en los dos últimos meses.
Con una plantilla cada vez más infrautilizada, con futbolistas lejos de su mejor versión, el capitán del navío se erige como el principal responsable de una pésima racha que está dejando atrás a uno de los favoritos para pelear por el ascenso. Con dos jugadores por puesto y las recientes incorporaciones de Miguel de la Fuente y Jon Morcillo, además de la recuperación de piezas determinantes que están saliendo de lesión, el abanico de opciones que se pueden plantear sobre el césped es muy variado, algo que no se está ejecutando en una perniciosa deriva.
Sin embargo, la sensación que transmite el cuerpo técnico es que no está potenciando las individuales y sigue cayendo en los mismos errores del pasado. En el historial de Rubi queda patente que los meses de enero nunca fueron positivos, al igual que las segundas vueltas. En estas dos primeras jornadas de la segunda parte del campeonato, el equipo suma dos derrotas. Otro patrón que se mantiene es la debilidad defensiva.
Con una zaga completamente renovada y con nuevas piezas en la medular, el Almería mantiene una tendencia negativa. Es el quinto equipo con más goles en contra de la categoría (33, junto con la Real Sociedad B), el tercero con más disparos a portería recibidos (116) y el primero con el mayor porcentaje de remates que van entre palos (40,1%), lo que dictamina la claridad de las ocasiones de sus rivales.
Asimismo, el potencial ofensivo del conjunto almeriense, cada vez más supeditado a la aparición de Sergio Arribas y Adrián Embarba, ha ido decreciendo con el paso de las jornadas. En los últimos ocho encuentros, hasta siete equipos han marcado más goles que los rojiblancos, que se quedaron a cero ante el Eibar por segunda vez en esta temporada.
Más allá de los datos y números del equipo, otro asunto que está mermando la confianza sobre el entrenador es su incoherente mensaje en sala de prensa. Después de remarcar que fue “la mejor semana de entrenamientos” del equipo en la previa del duelo ante los armeros, Rubi dibujó un análisis tan alejado de la realidad como imprudente a los ojos de muchos aficionados. “Es una pena porque, con el esfuerzo que ha hecho el equipo, se merecía el empate”, afirmó el técnico. Una comparecencia en la que habló de “controles decisivos” y destacó las numerosas veces en las que los indálicos se habían acercado al área rival.
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Probablemente, el punto de inflexión en la campaña rojiblanca fue la derrota ante el Ceuta (3-2) en un segundo tiempo que se jugó en diferido, pero que dejó secuelas deportivas. Desde entonces, el Almería es un contrario al que demasiados equipos le han ganado la partida y que olvidó esa “velocidad de crucero” en la que tanto insistió su entrenador. Una figura que es historia del club y que se juega, precisamente contra los caballas, más que tres puntos. El duelo de este domingo puede ser un nuevo punto de inflexión para el Almería.
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