Damián, el corazón que late fútbol
El centrocampista del Racing tuvo una enfermedad en el corazón con tan solo 7 años, por la que le operaron, pero no le impidió fichar por el Celta, con el que ha llegado a Primera División. Cuando era alevín jugaba de central y ahora se ha asentado en el pivote del líder de Segunda.


Damián Rodríguez Sousa (Ponteareas, Vigo, 2003) tiene una historia de pura superación. De un susto gordo cuando teniendo tan solo 7 años a jugar en Primera División. Fue en 2010, cuando sus padres lo llevaron a hacer pruebas al corazón y el cardiólogo detectó una anomalía: el pequeño Damián tenía un soplo en la membrana. Pudo ser un contratiempo importante, porque el Celta de Vigo ya lo había ojeado para ficharlo tras despuntar en el Condado y Vila de Corpus, en su pueblo.
Por fortuna, todo se solucionó, la operación salió bien y meses después ingresó en el Celta. “Lo del corazón fue en 2010, me acuerdo que fui a ver la final del Mundial de Sudáfrica que ganó España y llevaba una semana encerrado en casa porque no podía darme mucho el sol y cuando salí tenía mucho frío, me acuerdo de eso perfectamente de eso”, recuerda Damián en ‘SER Deportivos Cantabria’. Del club celeste, al que entró en su primer año benjamín, no se separó hasta este mes de enero, cuando llegó cedido al Racing. Claudio Giráldez, que ya lo había entrenado desde bien pequeño, abrió la puerta a una salida (sin opción de compra) y Chema Aragón, que ya lo había querido en verano, se salió con la suya en el mercado invernal.
Un Damián que es el clásico ‘5′ posicional, con una zurda finísima y un gran golpeo de balón parado, como ya ha demostrado en el Racing. “Soy un jugador con buen pase, buena entrega de balón, calma en el juego y que defensivamente cada vez mejorando más, aunque con muchas carencias aún”, como dice el propio futbolista gallego en la SER, al tiempo que recuerda que “tengo 22 años y aún me queda mucho por mejorar”. Su carrera ha demostrado que sabe hacerlo porque cuando era bien pequeño, su puesto era el de central.

“Yo era central en benjamines y alevines porque pasábamos mucho tiempo en campo rival y tenía buen tiro desde fuera y bastante fuerza. Era el típico alto, ya medía 1.65 y pensaron lo mejor era que fuera central. Ya en infantil de primer año, en campo grande de fútbol 11 era muy lento y no me daba, por lo que me pasaron a mediocentro, que es lo que soy desde los 14 años”, comenta entre risas. Ahora mide 1.72 y está destacando por su dureza en los duelos, sumando 4 amarillas en 6 partidos.
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No obstante, Damián, que reconoce el nivel de la plantilla, quiere restar favoritismo y presión al líder. “Tenemos un muy buen equipo, la verdad. Desde que llegué el primer día me sorprendió muchísimo, pero creo que también hay equipos en Segunda que tienen plantillas muy muy buenas, que están diseñadas para intentar el ascenso. Es una Segunda División chula, con buenos equipos y cualquiera puede estar en Primera”, sentencia el pivote de Ponteareas, que espera un partido complicado el domingo en Eibar. “Es de los mejores de la categoría en su campo y sabemos que son muy fuertes allí. Será un partido muy disputado y también es un reto chulo para nosotros, venimos de una derrota fuera en Granada”, concluyó.

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