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Cómo no querer a este Ceuta

47 puntos, permanencia en el bolsillo y un equipo que quiere seguir dando lustre a una de las grandes historias de la temporada… y con licencia para soñar.

El vestuario del Ceuta celebra tras ganar al Cádiz.
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Son 47 puntos y una permanencia prácticamente en el bolsillo. Así, sin rodeos. Ese es el punto de partida real para entender lo que está haciendo el Ceuta, un equipo que no solo ha cumplido, sino que ha desbordado cualquier previsión y que hoy mismo es orgullo de una ciudad entera y una de las historias más potentes de la temporada.

Ahora todo suena bien, pero no empezó así. Aquel mes de agosto fue incómodo, con dificultades para cerrar la plantilla y un arranque que encogía. Tres jornadas, tres derrotas y un mensaje claro que dejó José Juan Romero. “Uf, aquello daba miedo”, recordaba el técnico la pasada semana. Pintaba feo de verdad. Había dudas, había vértigo y costaba ver hacia dónde podía ir el equipo. Más de uno ya lo daba por descendido, por enterrado casi antes de empezar.

Cómo no querer a este Ceuta
José Juan Romero, entrenador del Ceuta, celebra un triunfo.

Por eso tiene tanto valor lo que ha venido después. Una reacción sostenida desde agosto, paso a paso, sin hacer ruido, hasta plantarse con 47 puntos a falta de diez jornadas y con 16 de ventaja sobre el descenso. Una situación que, hace no tanto, parecía lejana y que ahora invita directamente a aplaudir. A aplaudir mucho, como dice el propio JJR, hasta que salgan callos en las manos.

Lo de revelación tiene ese punto condescendiente, como si fuera una historia simpática y ya. Pero lo del Ceuta no va de eso. Y dentro de esa historia hay un protagonista evidente: José Juan Romero. Por resultados, pero también por todo lo que representa. Por su carisma, su cercanía y su manera de entender el fútbol. Es un entrenador de barro, de los que se lo ha tenido que ganar todo, y que ha sabido convertir ese recorrido en una fortaleza. Ha optimizado recursos, ha exprimido al máximo la plantilla y ha construido un equipo con una identidad clarísima, rico de registros. Ahora mismo, si esto fuera la NBA, sería el entrenador del año de forma indiscutible.

Pero este Ceuta no se entiende sin lo que hay detrás. Luhay Hamido y Edu Villegas, presidente y director deportivo, son parte clave de todo esto. El propio José Juan lo resumía bien. Luhay es el eje del proyecto, quien sostiene la idea y marca el camino. Y Edu Villegas es el ingeniero, el que ha diseñado la plantilla y ha encajado cada pieza para que el equipo compita como lo hace.

Cómo no querer a este Ceuta
Romero, Edu Villegas y Luhay Hamido.

Un grupo de majaras

Luego está el equipo. Los que han recorrido todo el camino, como Aisar o Capa, aún manchados de barro, que han vivido el crecimiento del club desde Tercera RFEF, y los que han dado un salto de calidad esta temporada al bloque. Ahí aparece Marcos Fernández, un delantero caro. Suma 11 goles, aunque bien podrían ser 12. El segundo ante el Cádiz acabó en propia de Kovacevic, pero casi dan ganas de llevarlo a un juzgado para discutirlo, porque la jugada lleva claramente su firma.

Pero este Ceuta no va de uno solo. Hay muchos actores que explican lo que está pasando. Desde esa espina dorsal que ya venía de Primera RFEF y que ha dado un paso adelante muy claro, como Youness, Carlos Hernández, Kuki Zalazar o Rubén Díez, hasta todos los que han ido sumando durante la temporada. Rubén Díez, además, es el cerebro de este equipo, un jugador prácticamente insustituible que se ha perdido un buen tramo de la temporada y, aun así, el Ceuta ha seguido compitiendo y ganando partidos, lo que habla todavía mejor del colectivo. O Redru, que es un ejemplo perfecto de todo esto. Un jugador que aglutina los valores del Ceuta, que fue titular en Primera RFEF y que ahora ha aceptado un rol más secundario por detrás de Matos sin una mala cara. Eso también construye equipo. Eso también explica por qué esta plantilla es tan redonda. Aquí todos tienen su cuota de culpa en lo que está pasando. “Tengo un grupo de majaras que quiere disfrutar”, otra frase muy de Romero.

Cómo no querer a este Ceuta
Once del Ceuta ante el Cádiz.LaLiga

¿Y ahora quién para esto?

Precisamente ante el Cádiz se vio muy bien lo que es hoy el Ceuta. Un equipo superior, con el partido bajo control, sin necesidad de excesos. Supo marcar el ritmo, imponer su idea y ganar con autoridad. Sin ruido, pero con jerarquía. Y el Murube también explica mucho. Once victorias en casa, más que nadie en la categoría, lo han convertido en un fortín. Un campo donde el Ceuta se siente fuerte y donde cualquier rival sabe que le espera una tarde complicada.

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Con el objetivo prácticamente conseguido, ahora llega otro reto. No quedarse. Es inevitable mirar hacia arriba. El ritmo del equipo invita a pensar en algo más, en pelear, en estar ahí, en molestar. Burgos y Eibar aparecen ya en el horizonte. Tremendo Tourmalet esta semana, ante rivales directos por montarse en la promoción. Quién lo iba a decir hace unos meses. Pero este Ceuta ha llegado hasta aquí sin pedir permiso. Y da la sensación de que no ha terminado. Que todavía le queda recorrido. Y eso es lo que hace que todo esto tenga todavía más valor.

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