Butarque enciende el pánico al descenso
La última racha de malos resultados (2 puntos de los últimos 12 en juego) ha hecho, esta vez sí, que los despachos teman por un descenso real. Hasta ahora mandaba un discurso entre ingenio y optimista que incluso soñaba con el playoff.


El Leganés está preocupado. Debería haberlo estado desde hace tiempo. Pero la situación actual del equipo pepinero, estancado en una racha corta de cuatro partidos consecutivos sin ganar (2 puntos de 12 posibles) ha hecho que las alarmas salten. Esta vez de verdad. En los despachos de Butarque, este frenazo reciente ha hecho que se empiecen a abrir los ojos de pánico ante el riesgo real de un descenso a Primera RFEF que, hasta hace poco, no se contemplaba más que como una opción lejana, pero poco factible. Ya no es así. El miedo crece. Los nervios, también.
El enésimo pico de malestar gestado tras caer ante el Eibar, enésima pitada y bronca del público incluidas, han hecho que los dirigentes del Leganés, ahora sí, vean en lo que está por venir una situación casi límite. Todos los recursos, esta vez, se están focalizando no en planes soñadores de potenciales cotas mayores o, como mal menor, de estados de tranquilidad en la zona media a una necesidad casi urgente por atar la permanencia. Ya no las tienen todas consigo. Por eso ya meditan cómo activar todos los mecanismos necesarios para reconducir el escenario que se abrió con el inicio del año, cuando el disipado efecto Oca anestesió bastante los nervios institucionales… y algo más.
Mirada soñadora
Porque antes de esta racha negativa, el vocabulario optimista (a veces quizá ingenuo) que se mantenía de puertas para adentro entre muchos de los decisores clave del equipo hablaba de ilusión por incluso dar un impulso que permitiera al equipo luchar por cotas mayores. Existía la esperanza de que un puñado de buenos resultados hiciera que el equipo incluso se asomara al balcón de los playoffs. Una opción que incluso algún protagonista se atrevió a verbalizar de puertas para fuera.
“Que nadie se relaje, que el Leganés viene muy fuerte, las cosas se están haciendo muy bien y vamos a ir a por lo de arriba”, comentaba Óscar Plano después de ganar a la Real B por 2-0. Incluso Igor Oca, siempre con los pies taladrados al suelo, no le negaba el derecho a soñar a su plantilla y la afición. “¿El playoff? Ésta es una categoría muy competitiva y este año quizá más. Pero bueno, son cosas en las que no gastamos ahora la energía y vamos a ir al día a día. Pero no te voy a negar que esa ilusión también existe”, afirmaba el técnico en la previa de la visita de la Cultural sobre la opción de engarzar buenos resultados y engancharse a la zona alta.
Butarque y la final de Pucela
Ahora su equipo vive a sólo tres puntos del descenso, que son los que le separan del Huesca, uno de los rivales que tendrá que pasar por Butarque en lo que resta de temporada. Los duelos ante el Zaragoza y el Mirandés, también al sur de la capital, se antojan vitales para lograr los 16 puntos que restan para lograr la salvación. Ese pleno daría la mitad más uno de los que son necesarios para alcanzar esa suma. Cuentas de la lechera que, por ahora, son asunto lejano. Lo primero es lo primero: un ex de Primera.
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Ante el Valladolid, el próximo sábado (18:30) el Leganés afronta una final clave ante un rival que, como los blanquiazules, jugaba el curso pasado en la élite. Los dos subieron en 2024 de la mano. En 2025 descendieron juntos. Y ahora, mantienen esa ‘hermandad’ con una temporada mala (rozando calificativos peores) que hará de este choque algo más que un partido.
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