Deportivo

Bergantiños: “En pandemia se jugó con la salud del futbolista, importaba el negocio”

Álex Bergantiños repasa en AS su carrera en el Deportivo como canterano, capitán, consejero, las cesiones, éxitos… y habla sin tapujos de todos los malos momentos.

Álex Bergantiños, posando para AS.
Jesús Sancho fotógrafo
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

Alejandro Bergantiños García (A Coruña, 7 de junio de 1985) es uno de los grandes referentes del Deportivo en los últimos 15 años. Formado en la cantera, debutó de blanquiazul el 27 de agosto de 2011, se retiró el 27 de mayo de 2023 y es el octavo jugador en la historia del club en partidos (336). Pivote defensivo caracterizado por su regularidad y equilibrio, vivió de todo en su dilatada carrera: ascensos, cesiones, Primera, Segunda, Primera RFEF, impagos, consejero, capitán… hombre de club. A sus 40 años, repasa su trayectoria, analiza al actual Depor y habla sin pelos en la lengua de la dura etapa de la pandemia que le ha marcado como jugador y persona.

¿Cómo le va la vida a Álex Bergantiños después de retirarse?

Bien, bien. Después de tantos años y tan intensos en el Deportivo, necesitaba desconectar un poco. Me hacía falta liberar la cabeza de todo lo que engloba el fútbol profesional. Siendo de Coruña y con todo lo que viví aquí, me hacía falta disfrutar de mis hijos y la familia. Me ha venido muy bien esta desconexión y no tener obligaciones los fines de semana. Es la otra vida.

¿Y sus proyectos?

Pues estoy aprovechando para formarme un poco más y seguir vinculado al fútbol el día de mañana, pero sin prisas. Como futbolista te jubilas muy temprano y tengo que recuperar todo el tiempo que no le dediqué a los míos.

¿Se ve como entrenador?

Me gustaría probar, pero tampoco me quita el sueño. El fútbol es mi pasión y me gustaría entrenar u otra parcela que me llene. Por eso me estoy formando, porque el fútbol cambia muy rápido. Estoy haciendo un máster con la Universidad Europea de dirección de fútbol y metodología. Está más enfocado al entrenamiento, pero también toca otros aspectos como el trato con familiares. Me está llenando mucho.

Sigamos en el presente. ¿Cómo ve al Depor y sus aspiraciones de ascenso?

Lo veo bien en una categoría muy igualada de muchas rachas, que puedes ganar cinco seguidos y perder tres, como le ha pasado al Depor. Soy muy optimista a corto plazo porque hay una plantilla con un talento por encima de la media de la categoría. Han conseguido retener y firmar a futbolistas importantes con calidad y capacidad de marcar diferencias cuando se acerque lo realmente complicado. Va a llegar bien posicionado al final seguro, luego serán pequeños detalles los que decidan. Pero soy optimista y creo que este año puede ser el de la vuelta a Primera.

El Depor tiene una plantilla con un talento por encima de la media. Soy optimista y creo que puede ser el año de la vuelta a Primera”

Álex Bergantiños

¿Entiende que en A Coruña se tenga pánico al playoff?

Está claro que todo el mundo quiere el ascenso directo para evitar la incertidumbre de un playoff en el que un detalle te deja fuera. Pero creo que todo el mundo firmaría esto hace dos años, estábamos en Primera RFEF. Entiendo que las últimas experiencias aquí con los playoffs han sido muy duras y negativas, pero el fútbol es presente. Ojalá sea directo, pero si no, como dije, hay talento para ser determinantes.

Hace poco el Depor eliminó al Mallorca en Copa y todo el mundo recordó el frustrado playoff de 2019 a Primera.

Personalmente fue muy traumático, pero para mí, la ciudad y el club. Si hubiésemos ascendido habría cambiado la historia reciente del club, seguro. También para mí, acabando mi carrera en Primera Federación… Pero es fútbol, detalles, igual que el penalti de Djukic. Creo que dejamos escapar esa eliminatoria más nosotros que ganarla el Mallorca.

Ganaron 2-0 en Riazor en un partido en el que usted recibió una tremenda patada en la cara que le dejó fuera para la vuelta. Mucha gente piensa que hubiese sido distinto si usted hubiese podido jugar ese partido.

Me lo perdí, sí, con 70 puntos en la boca. Más allá de poner el foco en mí, creo que no planteamos bien el partido. El Mallorca jugó aquí con dos delanteros y para remontar salió con un trivote. Teníamos jugadores como Mosquera o Didier Moreno para contrarrestar su físico, pero se planteó más a ir a por un gol para sentenciar la eliminatoria y no se dio. Había una buena plantilla y nos quedamos en el playoff. Aquel cabezazo de Pablo Marí, el penalti a Quique, una parada que te hacen… los detalles. Al año siguiente teníamos una plantilla peor y todos sabemos lo que pasó. Fueron años muy duros con muy mala fortuna en momentos puntuales. Por suerte esa tendencia ha cambiado y esperamos ver al Depor donde tiene que estar.

En este nuevo Depor la cantera tiene peso, algo que pasó muy poco en su etapa donde muchos años era usted y poco más.

Creo que es lo que reclamaba todo el mundo para esta nueva etapa: firmar gente para lo que el Depor exige y espacio para los chavales de la cantera, que además han tirado la puerta abajo. Es un trabajo de muchos años porque está ahí la generación campeona de España y de la Youth League. Es un mérito de muchos años de la captación y la gente que trabajó y trabaja en la cantera. Ahora tenemos a Yeremay con el nivel que tiene, pero hubo que trabajar con él mucho tiempo; muchas personas que están y otras que ya no. Ahí está también gente como Villares, más de mi perfil. Lo importante es creer y mantenerlo en el tiempo, no mirar tanto al corto plazo. Ojalá veamos lo mismo en Primera es una filosofía. Este modelo se acerca a lo que la ciudad quiere

¿Cree que ahora se entiende mejor eso y la afición apoya más a los canteranos que antes?

La gente siempre quiere al jugador de aquí. En perspectiva, mi época era más complicada porque el Depor venía de muy alto. Queríamos que mi amigo Juan Domínguez fuese el nuevo Valerón, y Flaco sólo hay uno. La comparación era con Fran, Valerón, Mauro… gente de un nivel superlativo. Ahora la comparativa es otra porque tres años en Primera Federación cambia muchas cosas. Yeremay a lo mejor llega a ser un clase mundial, pero porque se le ha dado su tiempo y espacio en su formación. Se ha equivocado mucho antes, pero ha ido aprendiendo. Hay que darle espacio a los chavales para que se equivoquen. Todos estaremos más orgullosos si vemos un once con Yere, Mella, Barcia, Villares…

Bergantiños: “En pandemia se jugó con la salud del futbolista, importaba el negocio”
Alex Bergantiños celebra un gol ante el Barça.MIGUEL RIOPA

¿Cree que el actual Depor necesita fichar a un Juan Domínguez en enero para cuadrar su plantilla?

(Risas…). Es un perfil que quizá no haya en la plantilla, Patiño es lo más cercano. Supongo que llegarán refuerzos para ahí, pero creo que con la plantilla actual puede dar perfectamente, hay mucho talento. Enero es difícil y el mercado en Segunda es complicado para mejorar lo que hay. No todos los equipos necesitan lo mismo. Aquí hay talento, Mario Soriano puede jugar ahí, se puede hacer un doble pivote más de contención… Esto es una carrera de fondo y creo que el ecosistema en Coruña ahora es perfecto para la estabilidad y la ambición.

¿Cómo recuerda su retirada? ¿Fue muy complicada la decisión? ¿Le ‘ayudaron’ o la tomó usted convencido?

Es un paso difícil, pero llevaba un par de años meditándolo. El desgaste mental era muy grande y en ciertos momentos físicamente también me costaba. El año anterior al playoff del Albacete estuve cerca de dar un paso al lado porque hasta era bueno para el club. No sabía si iba a tener la energía necesaria para lo que supone ser capitán del equipo de tu ciudad y la exigencia de un ascenso. La temporada siguiente casi no jugué nada y había jugadores importantes en la plantilla como Lucas, Villares o Mackay. Con todo eso y el golpe del playoff yo mismo creía que lo mejor era dejarlo. Es mi forma de ser.

Del césped pasó usted al despacho para convertirse en consejero. ¿Cómo fue esa etapa?

Prefiero no darle mucha importancia. Creo que nos equivocamos un poco todos, no se explicó bien cómo iba a ser eso y la utilidad que yo podía tener. La situación no fue agradable. Es complicado ubicarte cuando dejas de jugar. No quiero darle más vueltas, o yo no me ubiqué bien o no me lo explicaron bien, nada más. Prefiero dejarlo así.

¿Sentía que estaba de más en el consejo?

No, no, tampoco eso. Simplemente no se supo darme una función concreta. No sabía bien cuáles eran mis atribuciones y no estuvimos cómodos.

Se señala como un motivo fundamental la salida en enero de Mackay y el caso Lucas Pérez, que estuvo cerca de seguir sus pasos ya ese año. ¿Fue una de las causas de su marcha en junio?

No, fue un poco de todo, nada vinculado a algo concreto. En parte fue como cuando jugaba al fútbol, intentar ser útil, pero con una cierta coherencia. Mejor dejarlo ahí.

Tenía la imagen romántica de que AFE velaría por la salud, RFEF y LaLiga organizarían una competición justa… y luego se saltan sus propias normas"

Álex Bergantiños

¿Fue decisión suya salir del club?

Sí, sí.

¿Ha vuelto a contactar con usted desde entonces el club?

No, pero no creo que sea necesario. Necesitaba mi espacio y ahora estoy viviendo todo como un aficionado más. ¿Qué pasará el día de mañana? No lo sé.

Demos ahora un paso atrás. Octavo jugador en la historia del Depor, eso dice algo.

Fue impensable, excepcional. Jugar tantos años, tantos partidos, en situaciones tan diversas y en el equipo de tu ciudad… Es algo que muy pocos han vivido y tuve la gran suerte que mi nivel fue acorde a las necesidades del club en cada momento. Cuando el equipo estaba en Europa y yo en el filial, me iba cedido. Cuando nos jugábamos permanencias en Primera, daba el nivel. Cuando bajaba a Segunda, en mi mejor momento, para pelear por ascender. El destino me ha vinculado siempre al equipo de mi ciudad, del que soy hincha desde que nací. Un privilegio con la suerte de ser capitán, lo que todo niño sueña.

Como pivote defensivo que era no marcó muchos goles en Primera, pero tenía una fijación especial con el Barcelona.

(Risas…) Sí, es algo anecdótico, pero curioso. Marqué cuatro goles y tres fueron al Barça en momentos y partidos muy diferentes. Más allá de eso, estoy muy orgulloso de jugar tantos partidos en Primera en los que tuvimos años muy buenos. La temporada de Lucas y Luis Alberto nos fuimos de vacaciones de Navidad sextos y jugando a gran nivel. Estoy muy orgulloso de dar lo máximo de mi nivel, que es lo que podía exigirme. Eso mismo es lo que intento transmitirle a mis hijos, que lleguen a lo máximo que puedan dar.

Después de tantas vivencias, muchas como capitán, con qué se queda en lo positivo y negativo.

Por desgracia, me tocaron muchos momentos malos. El proceso concursal, impagos, incluso se dudaba de la supervivencia del club, vestuarios complicados… Es difícil de llevar porque soy aficionado, pero también un profesional. Tuve que defender al club en cosas que no eran de mi competencia. Hubo unos años de vacío en la representación institucional, sin gente que asumiera muchos asuntos extradeportivos. Y al final, me tocaba a mí ponerme al frente. No sé si por mi voluntad de querer ayudar o por mi deportivismo, tenía que poner la cara por cosas que no me correspondían. Pero no me arrepiento de haberlo hecho. Estoy orgulloso a pesar de que los errores que pude cometer, que seguro que los hubo. Podía escribir un libro y a lo mejor un día me animo (risas…).

Bergantiños: “En pandemia se jugó con la salud del futbolista, importaba el negocio”
Álex Bergantiños, en su faceta de consejero del Deportivo.Sanchofoto

Pero también hubo cosas y momentos buenos.

Sí, sí, claro. Los dos ascensos a Primera fueron maravillosos. Los años de Primera, igual. Ser capitán en escenarios como el Bernabéu o el Camp Nou. Competir contra los mejores jugadores del mundo y dar el nivel merece la pena y es impagable. Jugar con el equipo de tu ciudad en las buenas y en las malas. Todo eso es un orgullo y me siento muy querido. En Coruña tenemos un sentimiento que va más allá del fútbol; la familia deportivista es para siempre.

¿Alguno en concreto?

Me quedo el empate en el Camp Nou (2-2) con un gol mío y otro de Lucas. Los dos coruñeses marcando en el Camp Nou es algo imborrable. También mi vuelta tras el paso por Gijón. Me fui allí después de unos años intensos, regresé después de un descenso duro del Depor y la gente me acogió con mucho cariño. Esa temporada en Gijón me hizo recobrar la energía para esos últimos años. Estuve a un paso de irme a Estados Unidos y seguir mi carrera allí, pero en esa duda fui a Gijón; luego volví y ya me quedé hasta el final.

Lo mismo en breve viene a Riazor Lucas con la camiseta del Leganés y se le da por marcar.

(Risas…). Esperemos que no. O si marca, que ganemos igualmente. Me alegro como compañero y amigo que siga en el fútbol y que pueda disfrutar el tiempo que le quede. Se acerca a tener que dejarlo (risas…). No, físicamente es un toro y ojalá pueda disfrutar del fútbol algún tiempo más que yo. A mí se me acabó antes la gasolina.

Recuerdo una pretemporada con Fernando Vázquez que hubo que empezar con poco más de una decena de jugadores.

Sí, creo recordar que sólo éramos doce profesionales. Desde el club nos decían que no estaba clara la viabilidad. Fue un momento duro y hasta se mandó al Fabril a un amistoso a Portugal. Pero ese año acabamos ascendiendo a Primera. Me había pasado ya algo parecido en el Xerez cuando estuve cedido. Estuvimos a punto de no salir y con un montón de cedidos logramos subir. Hubo años con problemas para cobrar, incluso con gente viviendo al día. recuerdo otro año muy difícil en el que hubo mucha gente de Mendes, el paso fugaz de Domingos Pacienca, un clima social muy complicado de gestionar… Fue duro, pero también aprendes.

Capitán y coruñés. ¿Qué sintió cuando los Riazor Blues invadieron un entrenamiento en 2015 y se encararon con usted?

Momentos difíciles. No sólo por eso. Soy de Coruña y vivo en Coruña; no sólo fue el tema del entrenamiento porque te empapas de los problemas en el día a día. Mi familia, amigos… todo gira en torno del Depor en A Coruña. Son los pros y contras de ser de la ciudad. Pero de igual modo me sentí querido por mucha gente que veía en mí a un chico de la cantera que se lo curra y hace todo por ayudar al equipo de su ciudad. Eso se está viendo ahora con los canteranos y ojalá les toque vivir sólo las buenas.

¿Mi detención? Nadie me ha pedido perdón por lo que pasó, es algo que echo en falta. Al final consiste en escurrir el bulto y nadie es responsable de nada"

Álex Bergantiños

¿Lo peor que vivió fue todo lo ocurrido con la pandemia? Incluso llegaron a detenerle en la calle durante el caso Fuenlabrada.

Aprendí mucho de cómo funcionan las cosas y muchas de ellas no tienen que ver con el fútbol, como las instituciones, los medios… En España tenemos ejemplos para mal de cómo no hay que hacer las cosas. Fue una época muy dura para todos por el covid. Para mí, ya no sólo por la detención, también el ver cómo se reanudó la Liga. Durante la pandemia tenía reuniones de capitanes y… Simplemente se utilizó a los futbolistas para salvar el negocio. Sólo se pensó en el negocio, se saltaron protocolos y se jugó con la salud de los futbolistas. Yo, como padre que ya era, ver sanitarios que no tenían ni para mascarillas y que nosotros nos saltábamos protocolos para darle al pueblo fútbol… Nos utilizaban totalmente. También se aprovecharon que no había unión entre los futbolistas porque todo es cortoplacista y sólo se piensa en el resultado, ascender, descender… El debate se fue al tema deportivo y no al sanitario. Directamente se jugó con la salud de los futbolistas.

¿Cómo recuerda lo del Fuenlabrada?

Había que hablar de algo diferente que no fuera que llevábamos once meses enlatados saltándonos todo para que el fútbol siguiese adelante y no parase el negocio. Nos sentimos utilizados. Lo nuestro fue el detonante por la situación clasificatoria del Depor, la jornada unificada que no se respetó… Nos utilizaban porque somos gente joven, deportistas, que si no va a pasar nada… Pero nosotros teníamos padres, abuelos, hijos y familia que podía verse afectada. Ahora parece que el covid ya murió, pero en ese momento se saltó todo sin saber hasta donde podía llegar. Igual hubo vidas que se perdieron por contagios de futbolistas que se saltaban protocolos.

¿Llegó a temer por la salud de su entorno?

Sí, sí, claro. Las condiciones que íbamos a los entrenamientos eran duras e intentaban que estuviésemos como fantasmas con entrenamientos individuales y demás. Lo que quieras, pero luego llegabas a un córner echándonos todos el aliento a la cara y ahí no pasaba nada. Se engañó mucho por el negocio del fútbol y todos fueron cómplices… LaLiga, AFE, Federación, los clubes… La salud de las personas debía de estar por encima de eso. Por suerte nadie de mi entorno murió por eso, pero fueron momentos muy duros. Lo del Fuenlabrada fue un sinsentido total. Que ellos vinieran a jugar, que se mantuviera la jornada dando positivo tres días antes ante el Elche, luego el Elche jugando… Fue un ya arreglaremos más adelante, dio igual no unificar la jornada o que el playoff quedase colgado. Patada hacia delante, que es como se funciona en este país. Los que mandan tienen mucho poder y aprendí cómo funciona todo. También los medios, buscando cortinas de humo. En el corto plazo, cuando pasa, no te das casi cuenta, pero luego… Me sirvió también a nivel vida, para saber cómo funcionan las cosas y lo que intenta la gente poderosa. Yo tengo la conciencia muy tranquila con todo lo que he hecho en mi vida. Estoy muy orgullo de defender siempre los valores en los que creo.

¿Cómo está jurídicamente el tema de su detención?

Está caducado todo. Fue algo que atentó contra mis derechos y se puso una denuncia por el cómo y para saber el porqué. Pero ya era un tema de ir contra policías concretos, personal… Tengo muy claro lo que pasó, todos lo sabemos, y no iba a reportar nada más que un policía que vino mandado a hacer su trabajo reciba una sanción por culpa de otras personas. Decidí dejarlo correr.

¿Alguien le ha pedido perdón?

No, nadie. Al final consiste en escurrir el bulto y nadie es responsable de nada. Lo echo en falta. Nadie me pidió perdón y nadie me ayudó en su momento más allá del Depor. Fue un mejor que pase la noticia rápido, a otra cosa y que pase el siguiente. Que siga el negocio.

Bergantiños: “En pandemia se jugó con la salud del futbolista, importaba el negocio”
Álex Bergantiños, saliendo de de la Comisaría de Lonzas tras ser detenido por el caso Fuenlabrada.Jesús Sancho

Si le digo Tebas, ¿qué me responde?

Pues uno más. Tebas, Rubiales… tenemos de todo. En España somos especialistas en tener dirigentes así. Lo puedes llevar a Ábalos o Cerdán, si quieres. Por desgracia, España no es un ejemplo en dirigentes. En aquel momento se buscó tapar negligencias de dirigentes y ahí siguen porque son poderosos y, además, manejan el relato. Es muy complicado ir contra esa maquinaria. Es difícil de llevar cuando sabes que tienes toda la razón, pero cuando pasabas el Puente del Pasaje se contaba ya de otra manera.

A partir de todo eso, ¿no se le cayó al suelo la parte de romanticismo que rodea al fútbol? ¿No se le hizo difícil hasta jugar?

Pues en parte sí, pero ya había vivido bastante. Había vivido varios concursos de acreedores y visto todas las caras del fútbol. En ese momento sentía pena de ver cómo se gestionaba todo. Tenías la imagen romántica de que AFE iba a velar por la salud de los futbolistas, que la Federación y LaLiga iban a organizar una competición justa… Pero ves cómo se saltan sus propias normas o reglamentos de jornadas unificadas… Les da igual, es tirar para adelante. Pero sigue pasando, mira la Copa del Rey de este año con los grandes hasta cuartos con un sorteo diferente. Lo que importa es el negocio y es complicado ir contra el dinero. Los poderosos se siguen manteniendo. Rubiales, por ejemplo, salió por un tema extradeportivo, no por nada de su gestión. Tebas ahí sigue, sabiendo todos muchas cosas; y con el beneplácito de los clubes. Nadie se atreve a cambiar este contexto y así seguirá. Por suerte en España tenemos grandes jugadores y LaLiga es atractiva, pero en la gestión estamos años luz de Premier o Bundesliga.

Después de todo esto, ¿animaría a sus hijos a jugar al fútbol?

Claro. El fútbol tiene muchos valores buenísimos, como el compañerismo. Es un deporte que puede jugar todo el mundo: el alto, el bajo, más gordo o más delgado… todo tiene cabida. Eso le intento trasmitir a mis hijos. Mi hija juega al baloncesto y mi hijo, aunque es muy pequeño todavía, al fútbol. Lo viven con una ilusión enorme. Es jugar con los amigos y disfrutar. Más allá de que he tenido muchas cosas extradeportivas, he disfrutado de mi profesión como un niño. Es un deporte maravilloso y por eso estamos 30.000 cada domingo en Riazor animando.

¿Va al campo regularmente?

Sí, sí. Voy con la familia. Me he perdido alguno por compromisos, pero voy al 90% de los partidos. Y ahora que empieza lo caliente no nos vamos a perder ninguno.

¿Percibe el cariño de la gente?

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Sí. Estoy muy agradecido a lo que me ha dado el Depor y la afición; ahora soy uno más de ellos. Antes intenté defenderlos en el campo, ahora estoy con ellos en la grada.

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