Adrià Altimira, el extremo escondido en la guantera de Hidalgo
Alti llegó al Deportivo en enero para tapar el boquete en el lateral derecho. Tras la lesión de Mella, el técnico adelantó su posición, brilla en ataque y pulveriza sus registros.


Todavía no había comenzado el mes de diciembre y Fernando Soriano ya anunciaba sin tapujos que la prioridad en el mercado de invierno era fichar un lateral derecho. La grave lesión de Ximo Navarro abrió una inesperada vía de agua que fue un auténtico quebradero de cabeza con pruebas de escaso éxito con Noubi, Loureiro, Mella, Luismi e incluso circunstancialmente Villares. Con esta necesidad, el Depor ya tenía cerrado a finales de diciembre a Adrià Altimira, que llegaba libre procedente del Villarreal. Hidalgo no esperó ni un minuto y el 4 de enero debutaba como titular ante el Cádiz, condición que ya no ha abandonado.
El defensa catalán, de 25 años recién cumplidos, fue un fichaje invernal de rendimiento inmediato, brillando desde el primer día y subiendo el nivel en el carril derecho. Si titularidad en el lateral era indiscutible, pero todo cambió con la lesión de David Mella. El joven extremo se rompió ante el Granada, tuvo que pasar por el quirófano y decir adiós a la temporada. Un grave contratiempo al que se unió la pubalgia de Yeremay, limitando mucho las alternativas de Hidalgo en ambos costados ofensivos.
Ante las bajas de sus dos estrellas, y con un Ximo Navarro que ya estaba de vuelta, el técnico blanquiazul se inventó un nuevo extremo derecho: Adrià Altimira. El defensa catalán estrenó posición en la jornada 30 en la visita al Ceuta, y no pudo hacerlo de mejor manera. Con 1-1 en el marcador, Alti enganchó un derechazo al borde del área que se coló por la escuadra para darle los tres puntos al Deportivo.
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Altimira repitió como extremo derecho ante el Zaragoza (2-1), Sporting (1-1) y este pasado martes frente al Córdoba (2-0). Su actuación volvió a rayar a gran nivel, siendo además totalmente decisivo en el resultado. En el primer gol asistió a Noubi al sacar una falta lateral al segundo palo. En el segundo, repitió con un centro decisivo desde la derecha, esta vez para que marcase Quagliata. Dos asistencias y un gol como extremo, a lo que suma otro pase clave ante la Real Sociedad B (2-3). Unos registros ofensivos que igualan lo que logró en el Andorra, solo que para aquello necesitó 67 partidos (3.898 minutos entre Primera RFEF y Segunda) y ahora solo lleva 14 encuentros y 1.178’.
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