Finalizado
Youth League | Atlético - Maccabi Haifa

Rajado vale los cuartos más épicos

El extremo marca en la primera mitad y anota el último penalti de la tanda tras acabar agotado. Piqueras, de 16 años, paró el de Sztejfman.

Los jugadores del Atlético celebran la clasificación a cuartos de la Youth League.
Juan Aguado
Sergio Picos
Redactor en la sección del Atlético de Madrid
Nacido en Madrid, desde niño ha vivido en torno a un balón de fútbol. Pisó por primera vez AS en en verano de 2014 y nunca se fue. Ha ido conociendo las diferentes secciones del periódico. Graduado en periodismo, cubre la actualidad del Atlético de Madrid y todo aquello vinculado al club rojiblanco: partido, viajes, entrenamientos, actos...
Actualizado a

La final four pasa por Alcalá. El Atlético consiguió su billete a cuartos en la tanda de penaltis y jugará contra el Brujas también en su estadio para ganarse un lugar como una de las grandes canteras de Europa. Sería la segunda vez en su historia. La primera: en 2022 con Pablo Barrios y Carlos Martín a los mandos. Porque la Academia no para de producir talento pese a que Ángel Donato ha dejado de contar con dos piezas básicas en ataque. Miguel Cubo, por su ascenso directo con el Madrileño, y la inoportuna lesión de un Sergio Esteban que venía volando. El punta tiene que parar con 22 goles en su zurrón (12 con el juvenil, seis de ellos en la Youth y 10 con el Atlético C).

Poco tardaba Sergio en llevarse el homenaje de sus compañeros. El Atlético salía a por el partido con esa concentración de jóvenes talentos ofensivos y pronto daba el golpe sobre la mesa. Vinatea recibía entre líneas y ponía el balón al espacio para dejar a Rajado mano a mano. El extremo culminaba una acción perfecta regateando al guardameta y mandando el balón a la red. Y sacaba una camiseta con el 9 para celebrarlo.

Rajado vale los cuartos más épicos
La dedicatoria de Jorge Rajado a Sergio Esteban tras su gol. Juan Aguado

Una superioridad notable de un Atlético que contaba con tres jugadores de 16 años en el once. El portero, Diego Piqueras. El temple en el medio de Ian Jonatan Mencía y el regate y descaro de Rubén Gómez en ataque. Tres futbolistas de esa generación del 2009 que tanto aprieta y que no contaba con el central Jorge Domínguez por sanción. El propio Mencía podía hacer el segundo, pero la cabeza de un defensa se colaba para evitar su remate dirigido a la red.

El Atlético entraba por un costado y el otro. Porque le sobra algo tan difícil en el fútbol, el desborde individual. La superioridad y caracoleo de Jesús Barrios, la electricidad de Rajado, el regate puro de Rubén Gómez, los movimientos de Vinatea. Y, por si no era suficiente, la velocidad de Romeo Hueso y el descaro de Dani Muñoz por los laterales. Lo más igualado era el resultado, un 1-0 siempre peligroso aunque el Maccabi no generase problemas. Y así se llegó al descanso, con constantes incursiones por banda pero poco remate efectivo.

Para una segunda mitad opuesta. Aunque empezaba con el mismo patrón. El Atleti seguía entrando una y otra vez por banda y tras un pase mágico con caño incluido de Rubén Gómez para la aparición de Hueso llegaba la ocasión doble para Barrios y Rajado, que se estrellaba con el palo tras el toque de Golenkov. El Atlético dejaba viva a su presa. Y el corazón del Maccabi daba señales de pulso. Tres llegadas en cinco minutos, especialmente peligroso el remate de Grimberg, otro 2009 que había entrado justo antes del descanso para revitalizar a su equipo.

El partido estaba cambiando. El Atlético no encontraba las contras y los movimientos del banquillo no tenían efecto inmediato, lo que sí había conseguido el Maccabi. Y el cántaro se rompía. Grimberg entraba por la derecha para poner el balón en el área. El remate de Roach lo sacaba Dani Muñoz junto al palo, aunque no iba en dirección portería. Y Faingezicht empujaba el balón a la red. Quien perdona la paga...

Y era cuestión de contundencia. Porque el Atleti se reponía bien y volvía a atacar con peligro. Pero Gross se quedaba mano a mano y su zurdazo se marchaba al palo cuando todo Alcalá veía el gol cantado. La buscaba Dani Muñoz, respondía Grimberg de cabeza rozando el palo y la última era para Joel muy cerca de la madera. El Atlético la había tenido, pero serían los penaltis los que dictaminarían el clasificado. Y el Maccabi ya había eliminado al Barcelona en esa faceta. Pero apareció el jovencísimo Piqueras. Agarró el segundo penalti israelí, lanzado por Sztejfman, y todos los del Atlético marcaron: Joel, David Fernández, Obama, Dani Pérez y, por último, Rajado para proclamarse como el héroe rojiblanco. El Atlético está en cuartos, la Academia sigue disfrutando.

Rajado vale los cuartos más épicos
Diego Piqueras, tras parar el segundo penalti del Maccabi.JUAN AGUADO

Noticias relacionadas

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.

¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:
Comentarios
Normas

Rellene su nombre y apellidos para comentar

Te recomendamos en Fútbol

Productos recomendados