Real Madrid

Vuelve el Madrid enmascarado... y Trent

Arbeloa comienza su minipretemporada con Pintus y sus famosas máscaras como corte de cinta. Para Mestalla regresa el inglés. Rüdiger y Mendy, con muchas opciones.

Vinicius, entrenando con las máscaras 'milagrosas' de Pintus.
Fernando S. Tavero
Redactor de la sección del Real Madrid
Extremeño nacido en 1989. Graduado mientras servía mesas en Mánchester, su aventura terminó cuando AS le abrió la puerta en 2019. Tras formar parte del equipo de AS.com, en marzo de 2022, se incorporó a la sección del Real Madrid. Nunca olvidará su primer 'Buenas míster, Fernando Sánchez para el Diario AS'. ¿El receptor? Zinédine Zidane.
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Las pretemporadas, como las bicicletas, son para el verano. Pero este Madrid de Arbeloa echará a rodar en invierno. Después de seis partidos, de más ruedas de prensa que entrenamientos, de “picos” y “momentos en los que las cosas no salen como uno quiere”, kilómetro cero. El corte de cinta, hoy. Después de dos días de descanso, se acabó el descanso. Y al frente del ejército, un general: Antonio Pintus. Pero en lugar de galones en la chaqueta, llevaba máscaras. Sus famosas máscaras. Esas que el mito le pone ‘hipoxia’ como apellido, algo muy alejado de la realidad. No simulan trabajo en altitud, sino que radiografían los esfuerzos, las capacidades de los futbolistas. Su nivel de oxígeno máximo, para saber hasta donde apretar. Y hoy, “el diablo” tomó nota. Comenzó a hacer.

Un nuevo punto de partida. Necesario, tras cambiar de timonel en medio de la travesía. Una con mayor oleaje del esperado, de ahí el cambio. Hasta ahora, el trabajo de Arbeloa ha estado centrado en lo emocional. Mensajes, públicos y privados, para que los jugadores remen en su misma dirección. “Da la sensación de que Vini y los líderes, como Mbappé, Bellingham, Courtois o Rüdiger, tienen buena conexón con él, y eso es importante”, analizó en AS Morientes, buen conocedor de este tipo de vestuarios. Pero este miércoles ha comenzado lo demás. El trabajo en esas “cosas pequeñas” con el que el técnico espera lograr grandes cosas.

Las máscaras y el “órdago”

Aunque el foco inicial fueron las máscaras. Unas que permiten a los jugadores a llegar a su límite, al máximo de sus fuerzas, forzando una situación de la que Pintus y su equipo puede extraer valores de mucho valor. Un entrenamiento largo, que comenzó a las 12:00 y se extenderá hasta las 15:00. Unas tres horas donde el trabajo físico ha sido el centro del escenario. “Un órdago a la grande”, sale de dentro. Para llevar el tono de la plantilla a un escalón superior, para dominar desde lo físico.

Doble ración de oxígeno

Fue una sesión, además, donde el Madrid se oxigenó doblemente. Por las máscaras y por la enfermería. Porque se vacía, y eso es mucho. Carvajal lleva mucho en dinámica, pero en Mestalla ya tendrá el tono necesario para jugar de inicio, si es necesario. Y Trent volverá a la lista. Con una idea clara: que Valverde vuelva a la sala de máquinas. Mientras que Rüdiger y Mendy tienen muchas papeletas para hacerlo. Todos dando los pasos finales para decir adiós a sus dolencias. Militao y Bellingham, los únicos que todavía ven su regreso lejano.

Reto

El objetivo no es otro que exprimir estas dos semanas sin jugar entre semana. ‘Rara avis’ en un club acostumbrado a un calendario NBA. Pero el varapalo copero ha dibujado un horizonte más amable en lo físico. Que permite a los blancos haber descansado dos días tras ganar al Rayo cuando hasta Cesarini pensaba que dos puntos pondrían rumbo a Vallecas. Y enfilar el duelo frente al Valencia (21:00 horas, Mestalla) con cuatro entrenamientos sin interrupciones. Y hacer lo propio la siguiente, hasta que la Real Sociedad visite el Bernabéu el sábado. “Para ganar, hace falta hacer muchas cosas... o... muchas cosas pequeñas, hacerlas bien. No vale sólo con una. Y para saber y poder hacer eso, necesitas trabajar; horas en el campo, entrenando. Y eso, afortunadamente, es lo que vamos a tener estas dos próximas semanas”, lanzó Arbeloa. Dos semanas que comenzaron hoy.

Con Pintus y sus máscaras al frente. Aunque no son compañeras de la sesión completa. No durante todo el tramo, como bien explica Raúl Notario, director del área de actividad física, fisioterapia y deporte en la Universidad Alfonso X el Sabio, a AS: “Cualquier prueba de esfuerzo no dura más de 15-20 minutos, porque tienes que hacerla a tu máximo nivel. El objetivo de la prueba de esfuerzo es llevar al cuerpo al máximo, para saber en ese punto qué capacidad de aire eres capaz de asimilar y de coger”.

Vuelve el Madrid enmascarado... y Trent
Franco Mastantuono se ejercita con las máscaras 'milagrosas' de Pintus.Real Madrid

Contrario a esa creencia que dibuja el mito de la hipoxia. El que desmonta Raúl: “Hay máquinas que la simulan (el trabajo en altura), pero te tienes que conectar a ella y estar en un diámetro de dos metros. Puedes dar pedales o correr, pero es algo más incómodo. Y para lograr adaptaciones tienes que afrontar, al menos, ocho sesiones de 45 minutos. Se hace bajando la cantidad de óxigeno que uno recibe de forma artificial, osea tu colocas el dispositivo en la altura deseada y así gestionas la cantidad de óxigeno. Ahora mismo respiramos 21% de óxigeno y según subes baja”. Las de Pintus se utilizan una vez por temporada. A lo sumo, dos. Y este curso, donde comenzó como performance manager a la sombra, pues Ismael Camemforte era el preparador de Xabi, será hoy. Y a partir de ahí, a volar. O esa es la intención...

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