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Una película repetida

A uno ya le cuesta empezar a escribir sobre una película que ha visto ya muchas veces esta temporada. El Real Valladolid de Anoeta fue digno, sí, no hizo el ridículo como en otros encuentros, pero estuvo lejos de llevarse la victoria y tampoco estuvo cerca de sumar un punto ante una Real Sociedad que no está, ni mucho menos, en su mejor momento. Y, sin embargo, con lo justo se llevó los tres puntos gracias a dos buenas paradas de Remiro y a dos errores de la defensa pucelana. Sin más. Hace mucho que un portero blanquivioleta no hace dos paradas salvadoras. Da igual que sea Hein o Rafús, que se fue del debut en Primera sin hacer una parada, ya que Ferreira ni siquiera ha debutado.

El Real Valladolid, descendido virtualmente, lleva mucho tiempo mostrando todas las señales de un equipo que va a bajar. Todas las cosas que pueden salir mal, salen mal, todas las circunstancias que tienen que ver con la fortuna siempre caen del lado de los rivales. Claro que el hecho de que los blanquivioletas vayan a volver a Segunda no es cosa de la suerte, pero cuando la temporada se tuerce tampoco la fortuna está del lado de los que van a descender por ausencia de fútbol, por falta de calidad, por escasez de argumentos. Cuando un equipo está de que no, se multiplican lo penaltis grises, los resbalones inorportunos y los errores impropios de un equipo de Primera. Todo eso es el equipo blanquivioleta por decisión de Ronaldo Nazário y su círculo de confianza (Paulo André, Bruno Mazziotti, Elias, etc), por obra y gracia de Domingo Catoira, que se suma a la retórica de análisis y evaluación.

Y uno no entiende que es lo que hay que analizar y evaluar cuando has sido el peor equipo de Primera durante toda la temporada, cuando has hecho el ridículo más espantoso, cuando no eres digno de estar en la máxima categoría y has propiciado una plantilla que muchas veces ha arrastrado el escudo y la camiseta. Suena más a ganar tiempo, a ver si alguien compra definitivamente el club, que un trabajo concienzudo. Lo contrario sería difícil de explicar: tienes una ventaja de tres meses sobre tus rivales de la temporada pasada y no lo aprovechas.

Así que con varios jugadores haciendo la mili de blanquivioleta, otros que ya parecen haber pasado su mejor momento y los de más allá que no pueden solos para levantar esto, el Real Valladolid planteó un partido donde fue un poco mejor en la primera parte, cuando se encontró con Remiro, pero no pudo trasladar esas ocasiones al marcador, mientras que al primer soplamocos cayó al suelo. De alguna manera, los buenos minutos del Pucela no fueron suficientes para sumar.

Entre las buenas noticias, que siempre hay que sacar algo positivo, aunque parezca imposible, habría que destacar el tercer gol en los últimos tres partidos de Latasa que, además, estuvo bien en los duelos ganando 16 de 17, los minutos de Machis y algunos chispazos tanto de Moro, como de Iván Sánchez que no fueron lo suficientemente regulares como para crear el mismo peligro en la primera parte como en la segunda.

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