Un dilema heredado
Arbeloa recoge el rompecabezas enquistado: encajar a Bellingham en el esquema. Es indiscutible... pero no brilla ni creando, ni marcando. Lleva tres puestos esta temporada

¿Dónde poner a Bellingham? Esa es la cuestión. Lo fue para Ancelotti, para Xabi Alonso y ahora, lo será para Arbeloa. Quien hereda el dilema de dilemas. Más creador, más llegador, tal vez más pegado a la banda. Hay tantas posibilidades... como dudas. Jude lleva año y medio siendo un nómada del once. Desde la llegada de Mbappé, desde su segunda temporada. Siendo más que un titular; un indiscutible. Pero sin tener una posición clara; ideal. Es el dilema del millón: de qué juega Bellingham, exactamente.
Todo cambió tras la primera temporada. Una que de tan deslumbrante, terminó siendo delirante. En ausencia de Benzema, Carletto frotó la lámpara y en vez de sacar a un genio, halló una genialidad. Vinicius-Rodrygo arriba, con Jude llegando desde atrás. Una fórmula de quilates: 23 goles y 13 asistencias. El Hey Jude fue casi un himno anexo en el Bernabéu. Una temporada con Champions (Decimoquinta), Liga y Supercopa. Con un sol radiante, deslumbrante.

“Ahora, con Kylian...”
Pero que empezó a abrasar. A pesar. A fallar. Porque ese verano llegó Mbappé y el esquema cambió. “En mi primera temporada no había un delantero natural, así que vivía muy cerca del área; pero ahora, con Kylian, tenemos un delantero de 50 goles por temporada y no debo estar tan adelantado... tengo que cubrir otras áreas del campo”, respondió en Arabia, en la rueda de prensa previa a las semifinales de la Supercopa. Transparente.

Hat-trick de posiciones
Bellingham ya no es el de la primera temporada. Pero tampoco está claro qué es, ahora. Esta temporada ha participado en tres posiciones diferentes. De sus 23 partidos −se incorporó el 20 de septiembre, tras operarse el hombro izquierdo−, ha disputado 13 como mediapunta, cinco como mediocentro y cinco pegado a la banda izquierda. Un bagaje ininterrumpido: los ha jugado de seguido... 25, si se suman los dos con Inglaterra. Desde su regreso, hasta el Belmonte, cuando paró.

Aquel momentum
Se siguen haciendo pruebas, pero la pieza no termina de encajar en ningún lado del puzzle. Los números no son del todo malos: cinco goles (uno cada 321′) y cuatro asistencias (una cada 401′) esta temporada. En total: está participando en un zarpazo cada 178′. Un rendimiento notable para un centrocampista. Pero todo tiene un matiz importante: cuatro goles y dos asistencias fueron en un periodo de un mes. De 32 días. En cuatro partidos, de seis. En resumen: en una racha.
Pero hay ausencia de continuidad. Bellingham sólo ha marcado dos goles en sus últimos 14 partidos con el Real Madrid. Pasó ese momentum... y llegó el frenazo. Otra perspectiva: sólo ha dado tres asistencias en sus últimos 15 partidos con el Real Madrid. Es la consecuencia de un futbolista con una calidad fuera de duda, pero un encaje complicado. Ese es dilema. El que afrontó Ancelotti, Xabi y ahora... Arbeloa. Lo hereda. Le toca. ¿Dónde poner a Bellingham? Esa es la cuestión.
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