Terapia Barça: una hora con Flick
Después de los dos días anunciados para el ‘reset’, el alemán se encerró con sus jugadores en el vestuario con el objetivo de aislarse del ruido electoral y recuperar la fortaleza en el césped.


Paso por paso, primero Hansi Flick concedió dos días de descanso a sus jugadores después del trompazo en Girona, que se había unido al desastre del Metropolitano. Necesitaba que limpiasen sus cabezas de manera casi exprés. Pero el fútbol no espera a nadie y el Barça se enfrenta a un mes fundamental. Lo sabe Flick, conocedor de la idiosincrasia especial de un club que va a hacer convivir un periodo electoral con un tramo decisivo de la temporada en el que debe obrar un milagro para estar en la final de Copa, esforzarse para recuperar el liderato de LaLiga; y, a mitad de marzo, enfrentarse a una eliminatoria explosiva de octavos de final de Champions ante PSG (salvo milagro del Mónaco) o Newcastle (aquí ni la epopeya le cabría casi al Qarabag).
Así que, en el regreso a los entrenamientos, con las novedades de Pedri y Rashford, el alemán se encerró una hora con sus jugadores en el vestuario. Las premisas están claras. Enero fue un mes complicado y, en algún momento, ese esfuerzo podía dar la cara. Lo del Metropolitano fue un aviso y lo de Girona, la confirmación. Pero el margen de error está agotado. El objetivo, una vez recuperados efectivos como Raphinha, el canario o el británico; y a la espera del regreso de Gavi, es que el equipo recupere el nivel.
Flick necesita algunas cosas. Primero, insonorizar el vestuario de un ruido electoral que va a resultar insoportable en las próximas semanas. Para eso necesita un buen trabajo de Deco y Bojan, sus manos derechas en el staff; y de Alejandro Echevarría, inseparable consejero de Laporta con peso específico en el vestuario. Nada irá bien en el Barça si están mirando el recuento de firmas o los posibles debates electorales. Estar informado de la actualidad del club es una obligación para ellos. Que no les condicione, también. Además, Flick pide respuestas futbolísticas. El Barça no jugó el Mundial de Clubes, tuvo una pretemporada completa y, después de un excelente mes de enero, ha caído. Necesita explorar una mejora física que de paso a su recuperación futbolística. Entregado a la apuesta ofensiva de Flick, sólo la mejor versión del equipo le devolverá a su estatus el curso pasado. Para el entrenador, resulta imprescindible recuperar varias huellas: la del compromiso con la presión, la concentración para evitar goles en los inicios de los partidos o en los minutos posteriores en los que sus chicos golean (ejemplo, Girona); y la puntería.
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Flick cuenta con una ventaja. En esa charla de una hora con sus jugadores, cuenta con el crédito de que lo escuchan. A la mayoría de ese vestuario lo ha mejorado él. Ha proyectado muchas carreras, mejorado o sostenido otras cuantas; y hasta alargado algunas. Cree tener la capacidad de convicción suficiente para volver a cambiar el estado de ánimo del vestuario. El Barça está a un mes de poder quedar casi sin opciones en todas las competiciones menos LaLiga o tratar de proyectarse a una temporada histórica. Nada de elecciones, pero tampoco nada de excusas. Rigor máximo. Esa fue le receta de la terapia Flick.
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