Sorloth, el frío noruego sonriente
“Claro que me alegro por los goles, pero soy nórdico...”, decía el martes el rojiblanco al término del Atlético-Brujas. Más allá de la frialdad gestual, en el vestuario lo que más resaltan de él es su cercanía y sonrisa permanente.


‘Flaco’. En realidad, el sobrenombre con el que Simeone se dirige a Sorloth no es Sicario. Es ese. En el vestuario y en los entrenamientos. “Pasásela al ‘Flaco”, dice el argentino y todos saben que el balón es para Sorloth. El gigante de 1,92 que vive su mejor momento en el Atleti. Lo ha dicho él mismo. Como se ha referido a su frialdad gestual. Nacido en Trondheim, la tercera ciudad más poblada de Noruega (169.343 habitantes) situada en el centro y abrazada por el fiordo de mismo nombre, su cuna es el hielo, inevitable. “Yo me alegro mucho cuando marco, pero yo soy noruego y no tengo mucha emoción, lo siento”, confesaba ante los medios al término del Atlético-Brujas en el que, con un hat-trick (4-1), llevaba a los rojiblancos a octavos de Champions. Y lo hacía con una sonrisa. Algo que también le define, aunque no sea un delantero de esos que llevan el fuego o la sangre en los ojos. O celebren el ‘goool’ con la boca llena de sílabas. En su caso, un breve ‘gol’ sirve. Los goles en realidad valen igual.
Frío en el gesto pero no el trato, en el que el noruego es cercano, amable, educado y, sobre todo, sonriente. “Es un futbolista que genera muy buen ambiente”, le describen quienes pasan los días a su lado. En general la gente nórdica, la noruega especialmente, es reservada y pragmática y, aunque puedan parecer fríos o distantes de inicio, suelen ser leales, amables y confiables. Características que reúne un Sorloth cuya figura también ha crecido a lo largo de esta temporada en la que el mejor suplente de las cinco grandes ligas (14) del año pasado se aferra al once. Pelea por el sitio que Julián Alvarez está dejando escapar. El punto de inflexión fue diciembre. Y unos vídeos con el Cholo.
Porque en diciembre, Sorloth era un delantero muy distinto del de febrero en el que solo Kane supera los 10 goles que ha marcado desde que 2026 comenzó. Llamativo era que, con su envergadura y los deportes que había practicado de adolescente y niño (patinaje sobre hielo y balonmano) no hiciese que su cuerpo (1,92 metros) reinara en el área, timorato especialmente en los duelos aéreos y los remates de cabeza. Remates fallidos, con el cuello demasiado blando o peinadas erróneas, además de otros en los que decidía mal que Simeone compiló en un vídeo en el que Sorloth no solo fijó sus ojos, también apuntó. El siguiente partido, ante el Alavés en el Metropolitano, el Atlético ganó gracias a un cabezazo de Sorloth contundente y con el cuello duro. Suma cinco goles de cabeza ya, 15 en total, el máximo goleador del Atleti en la 25-26.
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Se siente importante y no solo lo transmite en el campo, también en el vestuario. Si cuando las cosas iban mal, y jugaba menos o poco, e incluso valoraba irse, como sucedía en agosto, su inexpresividad gestual también ayudaba al hábitat del vestuario, en Sorloth nunca ha habido petos al suelo, ahora hasta él mismo la caricaturiza. Pendiente de Lookman, a quién está ayudando en la integración, ambos comunicándose en inglés aunque Sorloth hable perfectamente castellano, se lleva bien con Koke, con Nico, con Barrios. Y encaja bien las coñas, cuentan, aunque al estilo noruego. El ‘Flaco’ es con las risas como con los goles. Ja.
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