Sin descanso para Vinicius
Ha disputado el 98% de los minutos en los que ha estado disponible, con Arbeloa. Y ha jugado en 55 de los 57 partidos desde el Mundial de Clubes. El club sopesa liberarle para mañana


Las vacaciones, como las bicicletas, son para el verano. Algo así debe pensar Vinicius. O asumir, por imperativo deportivo. Sólo que en su caso, esta expresión se eleva al cubo. Ya no es no desconectar; es no descansar. No parar prácticamente nada. Ha jugado en 55 de los 57 partidos desde el Mundial de Clubes. Y los dos que se ausentó, fueron lo que fueron (la visita a Talavera, imán de rotaciones y la de Mestalla, por sanción). En todo lo demás, todo, siempre ha tenido minutos. Con el Real Madrid, con Brasil. El más reciente, esta pasada madrugada ante Croacia. A menos de 100 kilómetros de donde una nave, hoy, volará hacia la luna; voló otro cohete. Vini dio su última pedalada antes del Tourmalet que asoma. De los dos meses que lo deciden todo. Y a los que llega bailando bajo la lluvia... de minutos.
Porque Arbeloa lo quiere siempre en el campo. Siempre. Ha jugado el 98% de los minutos en los que ha estado disponible, durante su etapa. Van 17 partidos, contando desde Albacete; registro para un total de 1.530′. Pues de ellos, Vinicius ha jugado en 1.405′. Pero es un dato que requiere un matiz: de los 125′ que se ha ausentado, 90′ han sido por sanción (Valencia). Así que el dato más exacto es que, por decisión técnica, sólo ha descansado 35′ con Arbeloa. Repartidos en 32′, la noche ante el Elche y 3′, en el derbi. Todo lo demás, lo ha jugado. Llamarlo indiscutible es quedarse corto.

¿Y con Xabi Alonso?
La etapa será recordada por los banquillos y sustituciones. Por un periodo de inestabilidad. De chispazos y desplantes. Pero al final, es una realidad que Vinicius siempre jugaba: participó en todos los partidos, salvo en Talavera. Y fue una noche de un descanso extendido. Contando el Mundial de Clubes, Xabi dirigió 34 partidos: 29 titularidades y cuatro salidas desde el banquillo (Real Oviedo, Marsella, Getafe y Elche). Jugar, jugaba. Pero de otra manera. Ese fue el quid de la cuestión. De los 34 partidos, sólo disputó diez enteros. Tanta sustitución terminó por pulsar el botón rojo (“yo me voy del equipo, mejor me voy”). Vinicius jugó el 80% de los minutos con Xabi Alonso (2.447, de los 3.060′). Lejos del 98% con Arbeloa.

Sin precedentes
Pero con ambos, presente. Incombustible. Porque el dato es el dato: ha participado en 55 de los 57 partidos, desde que empezó el Mundial de Clubes. Un ritmo vertiginoso y casi sin precedentes: la temporada pasada se ausentó en diez partidos, por ejemplo (seis por molestias y cuatro, por sanciones). Mientras que la anterior, eternamente recordada por la Champions de Wembley, faltó en 16 (once por molestias, cuatro por decisión técnica y uno, por sanción). Por poner más espejos: Lamine Yamal se ha ausentado en seis, esta temporada y Mbappé, en diez. Cifras lógicas.
Más que Valverde
Porque es absolutamente normal parar en algunos momentos. Frenar. Coger oxígeno. Pero Vinicius no lo está haciendo. En esta materia, Valverde es doctor. Siempre ha sido ejemplo de futbolista incombustible. Pero esta temporada... está por detrás: lleva un partido menos que Vinicius, desde el Mundial de Clubes. Porque no jugó en Almaty y luego, se ausentó de Talavera y del partido contra el Sevilla, por molestias. Tres. Esta radiografía deja una curiosidad: el que más partidos ha jugado esta temporada en el Real Madrid es... ¡Güler! Quien, pese a llevar muchos menos minutos (3.344′), siempre participa. Ha jugado en absolutamente todos los partidos del Real Madrid esta temporada. Los 51, contando el Mundial de Clubes.

Retorno sin fecha
Pero no arrastra tanta carga de minutos como Vinicius, quien esta madrugada ha jugado su partido número 55. Y al otro lado del charco. El Real Madrid suele dar dos días de descanso a sus internacionales tras los parones. Un día para volver con calma y otro, para hacer ejercicios suaves en casa. Gimnasio, rehabilitación. Pero sin necesidad de calzarse las botas. El problema, esta vez, es que el calendario aprieta: el partido es el sábado, así que el reloj tiene menos arena que en otras circunstancias. A partir de aquí, hay que tomar una decisión.
Desde Valdebebas se sopesa mantener el modus operandi de los dos días y liberarle también para mañana. Porque hoy, era seguro que no entrenaría. El dilema reside en mañana; en el segundo día. Será una decisión que se tomará de manera conjunta con Vinicius, tras escuchar sus sensaciones físicas y priorizando siempre su descanso. Al final, estos entrenamientos son más un mantenimiento, que un trabajo a fondo. Y la táctica se suele reservar para la víspera. La conversación continúa sin decisión. Pero la ilusión, intacta: Vinicius llega volando al Tourmalet. Sin treguas, sin respiros; pero con el cuchillo entre los dientes. Lo sabe y lo asume: las vacaciones, como las bicicletas, serán para el verano.
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