Saltan las alarmas con Bordalás… ¿Destino Premier?
El alicantino termina contrato en 2026 y el silencio sobre su continuidad inquieta a la afición


En el fútbol moderno, donde los entrenadores son fusibles y los proyectos duran lo que tarda en entrar la pelota, la figura de José Bordalás en el Getafe CF es una anomalía histórica. Es el escudo, la bandera y el director de orquesta. Sin embargo, el calendario avanza inexorable y una fecha se clava como una espina en el corazón del aficionado azulón: junio de 2026.
El contrato del técnico alicantino encara su recta final y, a día de hoy, el despacho de la presidencia guarda un silencio atronador. No hay noticias de renovación. No hay foto oficial. Solo hay tiempo corriendo en contra.
El hombre que cambió la historia
Para entender el vértigo que produce una hipotética marcha de Bordalás, hay que recordar de dónde venimos. La memoria es corta en el fútbol, pero en Getafe nadie olvida. Bordalás llegó cuando el equipo coqueteaba con el abismo de la Segunda B, un descenso que hubiera significado, posiblemente, la desaparición o la irrelevancia absoluta.
No solo rescató al equipo de las catacumbas; lo subió a Primera, lo convirtió en una roca y lo paseó por Europa, tuteando al Ajax en una eliminatoria que ya es patrimonio del club. Y cuando se fue, el equipo se desmoronó, obligándole a regresar en 2023 con capa de superhéroe para obrar un nuevo milagro de salvación. Bordalás no es una parte del Getafe; el Getafe actual es Bordalás.
El presidente, Ángel Torres, maneja los tiempos como nadie. En sus últimas comparecencias ha restado importancia al asunto, asegurando con su habitual parsimonia que la renovación “es cuestión de sentarse a hablar”. La realidad es que esa reunión no llega, o no trasciende, y la falta de movimientos alimenta la incertidumbre. ¿Está esperando el técnico garantías de un proyecto más ambicioso? ¿O es que el ciclo, esta vez sí, está llegando a su fin natural?
Cantos de sirena desde la Premier: el factor Palace
Mientras en el sur de Madrid reina la duda, en Inglaterra afilan los colmillos. No es secreto que el estilo de Bordalás —intenso, vertical, de presión asfixiante— encaja como un guante en la Premier League. Los rumores han dejado de ser murmullos para convertirse en noticias de portada.
El Crystal Palace aparece en el horizonte como el pretendiente más firme. El conjunto londinense, donde la figura de Uche sirve de conexión y reclamo, busca un golpe de timón para afrontar la posible marcha de Glasner y ve en el alicantino al líder perfecto para su banquillo. La Premier ofrece recursos económicos ilimitados y un escenario competitivo que Bordalás, ambicioso por naturaleza, siempre ha mirado de reojo. Competir contra el talonario inglés con sentimentalismo es una batalla difícil de ganar.
La gran estrella no lleva botas
El Getafe se enfrenta a su mercado de invierno y a su planificación futura con una certeza: su mayor activo no marca goles ni para penaltis. La gran estrella del proyecto lleva traje y se desgañita en la banda.
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El futuro de la entidad debe pivotar, obligatoriamente, sobre la figura de José Bordalás. Perderlo en 2026 no sería solo perder a un entrenador; sería perder la brújula, el carácter y el alma competitiva de un equipo hecho a su imagen y semejanza. Ángel Torres tiene deberes, y son urgentes. Porque en el Coliseum, imaginarse un futuro sin Bordalás no es un cambio de ciclo, es un salto al vacío. Veremos si estamos ante los últimos capítulos de la leyenda azulón o ante el prólogo de una nueva era.
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