Remiro zanja dudas y silencia los debates
El portero de la Real Sociedad brilló ante el Barcelona en su duelo particular con Joan García, justo en pleno debate por la Selección.


Álex Remiro recuperó este pasado domingo su mejor versión en el escenario más exigente posible. En la victoria de la Real Sociedad sobre el FC Barcelona (2-1), el portero de Cascante se erigió como el factor diferencial que decantó la balanza en un duelo de máxima intensidad. En un partido de alta complejidad, condicionado por cuatro goles anulados —uno local y tres visitantes— y hasta cinco remates al poste por parte de los azulgranas, el guardameta txuri-urdin sostuvo a su equipo con intervenciones de primer nivel. Su actuación no solo garantizó los tres puntos en Anoeta, sino que sirvió como una reivindicación necesaria justo en medio de un intenso debate sobre la portería de la selección, y una fuerte corriente que considera que Joan García debe estar entre los tres elegidos por Luis de la Fuente.
La actuación del navarro supone un punto de inflexión necesario en su séptima temporada como blanquiazul, un curso que estaba siendo gris para él. Hasta la fecha, y tras 20 jornadas disputadas, Remiro apenas ha podido dejar su portería a cero en una ocasión (ante el Mallorca), una estadística que pesaba sobre los hombros de un guardameta acostumbrado a estar entre los primeros en los ránkings de imbatibilidad en Europa durante los últimos años. Ayer, sin embargo, su capacidad para salvar puntos volvió a quedar fuera de toda duda. Frente al líder del campeonato que llegaba de lograr nueve victorias consecutivas, el portero txuri-urdin demostró que, a pesar de los pobres números defensivos colectivos de este curso, su nivel individual sigue siendo el de un guardameta de élite.
Al finalizar el choque, el propio Álex Remiro reconoció la importancia de este partido para su confianza personal: “Ha sido mi mejor partido de esta temporada. Yo sigo trabajando y exigiéndome muchísimo, y este año igual no estaba siendo tan definitorio o decisivo en ayudar a mi equipo como venía siéndolo otros años. Sentía que no estaba siendo el Álex de otros años. Me centro en no entrar en todas las cosas que se publican y en entrenar bien para que lleguen los partidos y disfrutar”. Con estas palabras, el portero admitió la presión externa.
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El broche a la jornada lo puso su abrazo con Joan García tras el pitido final -el de Sallent no estuvo precisamente muy atinado en Anoeta-, en un gesto de deportividad que subraya la sana competencia por la portería nacional. Sobre el portero del Barcelona, Remiro se deshizo en elogios: “Es un chico muy majo, joven; es buenísimo. Mi psicóloga, con la que llevo diez años, también trabajó con él y me ha hablado maravillas. Compañeros de la selección catalana también hablan muy bien de él; entre porteros nos entendemos y nos intentamos animar y cuidar”. Con esta mezcla de solvencia en el campo y veteranía fuera de él, Remiro cierra parte del debate y reafirma que el camino al Mundial pasa, también, por sus guantes.
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