“Raúl se ha merecido una oportunidad en el banquillo del Real Madrid”
Miguel Baeza creció en la cantera del Madrid y debutó en Primera con el Celta. Ahora trata de recuperar su nivel en el Nacional de Madeira. Comenta con AS el duelo de hoy.

La zurda de seda de Miguel Baeza (Córdoba, 2000) encandiló a los técnicos de La Fábrica durante ocho años. Participó en la conquista de la Champions juvenil, fue uno de los líderes del Castilla de Raúl y Zidane solía convocarle para entrenar con las estrellas. Su estreno con el primer equipo no parecía lejos, pero en 2020 el Celta apostó fuerte por él y el centrocampista andaluz optó por la aventura en Vigo. Actualmente, Baeza, un 10 clásico, luce la camiseta del Nacional de Madeira portugués en la cuna de Cristiano Ronaldo, su gran ídolo de la niñez.
Ahí Cristiano será más importante que el Papa…
Es casi Dios. El aeropuerto lleva su nombre, tiene un museo, una estatua,…En Funchal todo es Cristiano. A su madre alguna vez se la ve paseando por el centro, su hermano viene a vernos algún partido al estadio y todos le tienen un respeto casi reverencial.
¿Él fue su ídolo de pequeño?
Lo era todo para mí. Era su fan número uno. Pasaba horas viendo vídeos suyos cuando jugaba en el United y me compraba sus botas porque pensaba que con ellas era más rápido y chutaba más fuerte. Era el más grande.
¿Por encima de Messi?
En aquella época sí, pero cuando fui creciendo mi posición en el campo se parece más a la de Messi y mi pierna dominante también y empecé a fijarme más en él. Con el paso del tiempo me fui decantando más por Leo por ese motivo.

¿El nivel en Portugal va acercándose al de LaLiga?
El de los equipos grandes tal vez sí, pero en general aún hay bastante distancia. Aquí hay un juego más físico y agresivo, de más duelos, de ida y vuelta, pero en cuanto a trato del balón aún no se puede comparar en términos generales.
¿Hay algún jugador que le deslumbre?
Yo me fijo en los centrocampistas de creación y ahí me gustan muchísimo Zalazar, del Braga, y Sudakov, del Benfica, aunque si tengo que elegir a uno me quedo con Ricardo Horta, también del Braga, que me parece un fenómeno.
¿Se sigue hablando del conflicto entre Prestianni y Vinicius?
Ya se va apagando. He visto que muchos querían defender a Prestianni porque tienen muy calado a Vinicius por su carácter provocador, pero al taparse la boca con la camiseta el argentino se han quedado sin argumentos porque cuando hace eso seguro que no es para nada bueno.
Estuvo ocho años en la cantera blanca…
Desde los 12 hasta los 20. Lo recuerdo con mucha nostalgia. Mi mejor temporada tal vez fue con Juvenil C con Álvaro Benito de entrenador y en Juvenil A con Guti en la primera etapa y, sobre todo, con Dani Poyatos. Es una etapa inolvidable.

En el Castilla tuvo como jefe a Raúl…
Le debo mucho. Apostó por mí y me hizo crecer en muchos aspectos. El salto del Juvenil A al Castilla es muy grande porque ya juegas contra hombres y él me hizo madurar. Estaba encima de mí en cada entrenamiento, lo cual me incomodaba al principio, pero eso evitó que me relajase y evolucionar más rápido.
¿Le habría gustado verlo al frente del primer equipo?
Creo que ha merecido una oportunidad, sin ninguna duda. En la vida se dan circunstancias que no controlamos y él lo tuvo más complicado que otros como Zidane y Arbeloa, pero yo le habría dado esa opción por lo que representa, lo que vale y porque lo estaba haciendo muy bien en el Castilla.
Aún es joven…
Me gustaría verlo en el banquillo del Madrid en el futuro. Xabi Alonso entrenó en la cantera, se marchó al Leverkusen y lo hizo tan bien que se ganó el premio de volver, aunque el regreso no haya sido muy exitoso.
Coincidió con compañeros que están en Primera o en ligas potentes como Blanco, Chust, Miguel Gutiérrez, Arribas… ¿Qué le faltó para dar ese salto?
Algo de madurez y más suerte con las lesiones porque he tenido dos roturas de cruzado que me condicionaron bastante y frenaron en seco mi progresión. De todas formas, todavía tengo 25 años y aspiro a lograr retos importantes en mi carrera.

A Zidane también le gustaba Baeza, ¿estuvo cerca de debutar con el primer equipo?
Entrenaba con ellos a veces, pero no sé cuándo habría llegado ese momento. La realidad es que apareció el Celta para darme la oportunidad de jugar en Primera División con 20 años y no podía dejar escapar ese tren porque era mi sueño desde pequeño. Nunca me he arrepentido porque pensé que era la decisión correcta.
En el Celta no salieron las cosas como esperaba…
A mí me fichó Felipe Miñambres como director deportivo con el visto bueno de Oscar García, que era el entrenador y al poco tiempo los dos salieron del club. De todas formas, no quiero poner excusas porque tal vez mi nivel no fue el necesario para tener más continuidad.
Tuvo el privilegio de jugar con Aspas…
Me pareció un tipo fantástico. Me sorprendió por lo campechano y humilde que es a pesar de su dimensión como figura. Él y Hugo Mallo, que era el capitán, fueron dos de los que más me ayudaron a integrarme en el grupo. Como futbolista alucinaba con él por lo rápido que le iba la cabeza. Eso es lo que le hace estar un punto por delante del resto porque ve las jugadas antes que los demás.
Jugó contra el Madrid y casi marca…
Sí. Fue en el Di Stéfano porque estábamos en pandemia. No recuerdo haber pasado tanto frío en mi vida. Salí en la segunda parte, rematé un balón que venía de la banda, pero tocó en Nacho, luego en el larguero y no entró. Algo parecido me pasó contra el Barça. En esas jugadas me faltó una pizca de fortuna.
¿Suele ver los partidos del Madrid?
Por supuesto. Siempre que puedo los veo. Intento estar al tanto de todo. Mi sensación es que está en un momento de transición. Se ha ido gente de mucho nivel, con gran peso y está en el proceso de buscar una estabilidad y recuperar su jerarquía. No es una tarea fácil, pero el Madrid es el club más grande y acabará regresando al lugar que le corresponde.

¿A qué figura de las que se fueron echa más de menos?
Le voy a sorprender. Se han ido gigantes como Cristiano, Ramos y Benzema, pero yo diría Kroos y Modric y, especialmente, aunque ya hace años de su marcha, Isco. Es uno de mis jugadores favoritos del mundo. He podido entrenar junto a él y es una barbaridad de jugador. Hacía caños, regates y metía goles por la escuadra con una facilidad que asustaba. Era casi imposible quitarle el balón. Es un genio.
¿Sufrirá mucho el Madrid en Balaídos?
Sobre eso no hay duda. Ya perdió en el Bernabéu y va con muchas bajas a un estadio que aprieta para jugar contra un equipo que lo hace realmente bien. El Celta está en buena dinámica, trata fenomenal el balón, y Giráldez ha formado un bloque competitivo. Si el Madrid no está a un nivel muy alto e iguala la intensidad del Celta lo pasará mal y puede repetirse perfectamente lo que pasó en el Bernabéu y volver a perder.
Usted se ha recuperado de dos cruzados, ¿cómo debe sentirse ahora Rodrygo?
Hundido. Los primeros días sientes que se te cae el mundo encima, pero es cuestión de tiempo y esfuerzo. Ahora no lo puede imaginar, pero volverá a recuperar el ánimo y a ser el que fue. Le mando mucho ánimo tanto a él como a Samu Omorodion, que también está en la misma situación.
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