Rafa Yuste, el ascenso del leal escudero de Laporta
El amigo de infancia del presidente liderará el FC Barcelona hasta que el nuevo mandatario tome posesión del cargo el próximo 1 de julio.

Joan Laporta y una parte de sus directivos han dimitido para poder optar a la reelección. Era el paso necesario para dar inicio al proceso electoral, que llevará a los socios del Barcelona a las urnas el 15 de marzo. Ahora bien, el próximo presidente no accederá al cargo hasta el primero de julio. Hasta que eso ocurra, la entidad azulgrana estará dirigida por un grupo reducido de los actuales directivos (no se quiere una junta gestora) y en la presidencia interina se situará el actual vicepresidente primero, Rafa Yuste.
Quienes le conocen aseguran que es el perfil ideal para un cargo transitorio pero muy relevante y muy expuesto mediáticamente. Yuste concibe su nueva condición como una responsabilidad al servicio del proyecto de Laporta. “Jan es como mi hermano”, ha repetido en más de una ocasión. Esa lealtad explica buena parte de su trayectoria en el club y también la gran confianza que el presidente deposita en él.
Aunque no formó parte de la candidatura vencedora en 2003, Yuste se incorporó a la directiva en 2005, en un momento convulso, tras las primeras dimisiones del laportismo. Sandro Rosell, Josep Maria Bartomeu, Jordi Monés, Javier Faus y Jordi Moix dejaron el club en desacuerdo con la gestión y la forma de dirigir la entidad. Laporta recurrió entonces a su viejo amigo de los tiempos del colegio de los Maristas, coincidieron desde los seis años hasta COU, para reforzar su equipo directivo. Desde ese instante, no se han separado.

Empezó como vocal y participó en decisiones estratégicas como el acuerdo con UNICEF, antes de ser nombrado vicepresidente deportivo en 2008. En esa etapa vivió desde dentro los años dorados del Barça de Leo Messi y Pep Guardiola, con quien mantuvo una buena relación cuando el técnico de Santpedor dirigía al filial. Yuste fue el directivo responsable del Barça B, ahora Barça Atlètic. Permaneció en el cargo de vicepresidente deportivo hasta 2010.

Tras acompañar a Laporta en el intento fallido de regreso a la presidencia en 2015, volvió a situarse a su lado en la etapa actual, siempre como hombre de confianza y de nuevo como máximo responsable deportivo a nivel directivo. A partir de ahora, su papel al frente del club será estrictamente institucional: sin aspavientos, sin decisiones estructurales y con las atribuciones limitadas por los estatutos.
“Es una persona muy correcta, que no genera conflicto”, explican quienes han trabajado con él. “En un periodo de transición, en el que no debe pasar nada, su perfil es perfecto”. A ello se suma una amplia experiencia como directivo y un profundo conocimiento del club, especialmente en el área deportiva, donde ha participado en prácticamente todas las grandes decisiones de los últimos años.
Su barcelonismo, además, no admite discusión. Yuste es culé desde la cuna. Sus abuelos ya eran socios y acudían a Les Corts, sus padres siguieron la tradición y él siguió el mismo camino. Su número de carné, el 9.977, es el mejor ejemplo. Muy futbolero, como Laporta, llegó a jugar en el Martinenc en Tercera División, aunque una grave lesión de tobillo truncó su carrera con solo 17 años. Desde entonces, mantiene viva la pasión con partidos informales y entrenamientos con los veteranos del club siempre que su agenda se lo permite.
¿Pérdida de influencia?
En los últimos tiempos, su figura no ha estado exenta de ruido, aunque a él le desagrada. Se especuló con una pérdida de influencia en el área deportiva e incluso con un posible relevo en la vicepresidencia, algo que nunca llegó a materializarse. Yuste siempre defendió la continuidad de Xavi Hernández, convencido de que su proyecto necesitaba más tiempo y valorando su conocimiento de la casa y su apuesta por los jóvenes. La decisión final de Laporta de apostar por Hansi Flick no fue la suya, pero la aceptó sin generar tensión ni polémica, fiel a su carácter y lealtad a su amigo y presidente.
El pasado verano, incluso, estuvo cerca de dejar el club. Fue tanteado desde Arabia Saudí para asumir un cargo ejecutivo de máximo nivel en alguno de los grandes clubes de la liga saudí. El interés no se concretó y Yuste decidió seguir. Hoy continúa al pie del cañón, con responsabilidades deportivas y también comerciales, apoyado en su experiencia empresarial como socio fundador de AQIPA Iberia y consultor en comercio internacional.
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Rafa Yuste no será presidencialista y evitará polémicas y ruido. Será, simplemente, el hombre tranquilo encargado de hacer la transición entre Joan Laporta y el futuro vencedor en las elecciones.
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