Planeta Rayista premia a Batalla
El argentino recibió el galardón al mejor jugador del pasado curso tras las votaciones de cada jornada. Es el primer portero que lo consigue.


“¡Ya viene Batalla!”, anunciaban ilusionados los planetarios más pequeños, mientras se asomaban continuamente a la puerta del pub Nibiru, donde la peña Planeta Rayista le iba a hacer entrega del galardón al mejor jugador de la 2024-25. “¡Está aquí!“, insistían con los cromos en la mano y el corazón disparado. De ahí que cuando Augusto entró, la sala rompió en aplausos, mientras el arquero franjirrojo saludaba uno por uno a todos los asistentes. Antes de recibir el premio, lo primero, tomó la palabra para pedir calma y unidad a todos los rayistas.

Junto a Batalla estaba Martín, su padre. “Te cambio a tu hijo por el mío”, bromeó Julio, uno de los planetarios más míticos, mientras comenzaba el acto. La directiva de la peña, formada por Kikín, Gelo y Yoli, explicó que el argentino era “el primer guardameta en conseguir este premio”, que también tienen Álvaro, Isi, Trejo... La gente vota al mejor jugador de cada jornada y así es como el cancerbero se ha coronado.

“Lo vivo y lo siento mucho. Estoy pensando constantemente en el club, en lo que podemos mejorar. No se tiene que perder ese sentimiento de pertenencia. Mi objetivo es ser una persona que pueda unir los lazos que hoy están bastante castigados. Más allá de lo deportivo, que lo primero es que ataje. Quiero que mi implicación sea cada día más fuerte con respecto a esto. A unirnos más“, dijo Batalla.

Otro argentino, el Chocota Trejo, fue clave en su llegada a Vallecas. “Óscar me llamaba constantemente. Me decía: ‘Vení’. Otra persona muy importante fue Sandoval. Cuando coincidí con él en Granada me comentó: ‘Ese es el lugar donde realmente te sentirás identificado’. Tenía toda la razón del mundo", confesó el meta, que se emocionó cuando su padre salió a agradecer a todos los rayistas ese cariño hacia su hijo.

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Ya con su premio, diseñado por el joven Marcos, Batalla se hizo fotos con todos. También con Tano, uno de los planetarios más veteranos, que lucía la camiseta negra con la franja roja y el nombre del portero. “Nunca me había puesto el nombre de un jugador y lo he hecho porque Batalla representa a la perfección los valores del barrio y del club”, aseguró. Hubo cánticos, unión y alegría. Esa con la que los más pequeños seguían a su ídolo hasta la puerta, viendo cómo se llevaba bajo el brazo los dibujos que le habían hecho, como si fuera un tesoro. Porque ese fue, sin duda, su otro premio.
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