“Orgullosos de ser pericos”
El Espanyol perdió el derbi de tanto intentar ganarlo, con más tiros a puerta que el Barcelona, una fe inquebrantable en derrotar a cualquiera y una grada a la altura. Salen reforzados.


Lo dice todo esa comunión del final del encuentro. Acababa de caer el Espanyol ante el eterno rival en los últimos minutos, tras un sinfín de ocasiones para haber ganado, y al acercarse los jugadores a la grada para agradecer el apoyo, surgía un cántico espontáneo al unísono: “Orgullosos de ser pericos”. Dejó el derbi ante el Barcelona una derrota en el marcador, pero salen reforzados los blanquiazules en muchos aspectos.
Por mucho que no sirva de consuelo, porque no hace sumar puntos, si perdió el Espanyol fue paradójicamente porque insistió más que nunca en buscar el triunfo. Nace el 0-1 de Dani Olmo de la enésima acción de ataque perica, en los pies de un Javi Puado que en su reaparición después de tres meses lesionado dribla a la defensa y se mete en el área rival hasta que le despojan del esférico. Solo a campo abierto pudo aprovechar los espacios el Barça para adelantarse en el marcador.
Primera derrota en los minutos finales
No en vano, hasta este sábado no había perdido el Espanyol ni un solo partido en ese último tramo, donde suele amarrar el resultado e incluso conseguir la victoria. Y ante el Barcelona volvió a estar muy cerca, con más remates a puerta (siete) que su contrincante (seis) y la sola oposición de un gigante criado en la Ciudad Deportiva Dani Jarque: Joan García.
La impresión que se lleva la escuadra perica es que, como les lleva inculcando Manolo González desde que se inició la pretemporada, son capaces de derrotar a cualquiera. Ya lo habían conseguido la pasada campaña ante el Real Madrid, y en la actual han sido capaces de remontarle al Atlético de Madrid, de hacer lo propio en San Mamés antes de la Navidad y, ahora, de tutear a todo un Barça como llevaban años sin lograr.
La fe inquebrantable del Espanyol, aun contando prácticamente con los mismos efectivos que en la segunda vuelta del curso pasado, va acompasada con la de una afición que ha vuelto a creer. En conjunto, unos y otros han alcanzado otra victoria: que al fin el derbi no deje graves secuelas, salvo la quinta amarilla a Pol Lozano.
Hacia una primera vuelta de órdago
Dio la grada un ejemplo de saber estar a la altura, con un comportamiento mayoritariamente responsable a pesar de todos los elementos que rodeaban al encuentro, sobre todo el retorno de un Joan García que dio la talla, comedido en sus actos para no encender aún más los ánimos.
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En definitiva, reúne todos los elementos el Espanyol para poder pasar página sin miedos y con mucho bagaje, en aras de culminar el próximo domingo ante el Levante una primera vuelta excelente, que puede llegar a los 36 puntos, a una quinta posición inimaginable al inicio de la temporada, y que genera ese “orgullo” que cualquier perico, desde los jugadores y el entrenador al último de los 36.283 espectadores que conformaron la quinta mejor entrada de la historia en el RCDE Stadium. La mejor desde el ya lejano 2011.
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