Oficial: Xabi Alonso, destituido
Tras 232 días y 34 partidos, deja de ser entrenador del Real Madrid. Es por los resultados... y las sensaciones: el club sentía que al equipo no le daba, ni con actitud. Arbeloa le sustituye
Xabi Alonso ya no es entrenador del Real Madrid. Punto final. Es oficial. Así termina una historia que comenzó con melodía de cuento, pero terminó con violines de pesadilla. Siendo una agonía para todas las partes. Un insostenible. Han sido 232 días en el cargo, 34 partidos; sólo ha cumplido el 20% de su contrato. Firmó hasta el 30 de junio de 2028, tres temporadas. Pero todo acaba de acabar. Es por los resultados... y por las sensaciones. Que el equipo, ni con actitud −una de las críticas más coleadas−, funcionaba. El feeling es que la apuesta, simplemente, no había salido bien. Tal vez porque no era el momento; tal vez, por tantos tal veces. Pero la decisión ya es tajante: Xabi, destituido. Arbeloa se hará cargo del equipo (firma temporada y media). La ‘era del Profesor’, ha terminado. “De mutuo acuerdo”, pero con el sello de una exigencia inconmensurable. La del Real Madrid.
Todo se ha precipitado hoy. El equipo aterrizó en Madrid alrededor de las 08:00 y pocas horas después, reunión en Valdebebas. Porque los jugadores recibieron día libre. No hubo entrenamiento. Xabi Alonso acudió a Valdebebas y se reunió con la cúpula. El propio entrenador no ocultó estar fatigado con la situación. Exhausto de vivir bajo la espada de Damocles. Y el club le transmitió sus dudas alrededor del proyecto, de sobra conocidas. El encuentro llevó a un denominador común: punto final, de mutuo acuerdo. Xabi Alonso ya no es entrenador del Real Madrid. En el banquillo del Belmonte se sentará Arbeloa, nuevo entrenador. Como mañana, en la sala de prensa de Valdebebas. Se cierra una etapa que pintaba a ser una era; arranca una era que aspira a no ser una etapa. Ha sucedido. Ya es oficial.

Comunicado del Real Madrid
“El Real Madrid comunica que, de mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso, se ha decidido poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo. Xabi Alonso siempre tendrá el cariño y la admiración de todo el madridismo porque es una leyenda del Real Madrid y ha representado en todo momento los valores de nuestro club. El Real Madrid siempre será su casa. Nuestro club agradece a Xabi Alonso y a todo su equipo técnico el trabajo y la dedicación en todo este tiempo, y les desea mucha suerte en esta nueva etapa de sus vidas”.
Comunicado Oficial: Xabi Alonso.
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) January 12, 2026
Shock interno... y ‘bomba Pintus’
Con este comunicado, se enteraron la inmensa mayoría de los futbolistas. El bombazo lo fue, también, de puertas para dentro. Se conocía la existencia de la reunión, pero nadie imaginaba lo que iba a provocar. Un factor ha terminado siendo clave: Pintus. El club llevaba tiempo gestionando su ‘ascenso’ en el primer equipo. Arrancando un DeLorean: que recuperase peso en la preparación física. Con la llegada de Xabi, dio un paso atrás y se convirtió en performance manager. Un cargo con poca incidencia en el día a día. El club, descontento con el estado físico, quería devolverle autoridad. Y eso afectaba al staff de Xabi Alonso, algo que no gustaba; no convencía. Porque suponía apartar a alguien de confianza, como Ismael Camenforte. Ahora, Pintus será un hombre fuerte de Arbeloa. De este nuevo capítulo. El que se abre, tras cerrarse el de Xabi Alonso. Tras el punto final.
Radiografía de un desplome
Han sido 34 partidos. Tan sólo 232 días al frente del cargo; siete meses. Xabi se marcha con 24 victorias, cuatro empates y seis derrotas. Un balance, a priori, no tan alarmante, pero con letra pequeña: el equipo ha ido de más a menos. Hasta el partido contra el Valencia, el 1 de noviembre, el diagnóstico era casi intachable: 17 victorias en 20 partidos, líder en Liga −con 5 puntos de ventaja− y pleno en Champions. Pero 72 días después, la historia es muy diferente. Y esa es la cuestión.
Ese Real Madrid, el que ganó 13 de los primeros 14 partidos −el Metropolitano fue un esguince en el esprint−, se vino abajo. Desde aquel 1 de noviembre, Chamartín se empezó a nublar: sólo 7 victorias en los últimos 14 partidos. Un 50% impropio del club. Un desplome. Un mayday. Todo empezó en Liverpool; aquella derrota, aquella imagen. Luego vinieron Vallecas, Elche, Girona, el Celta, el City y la última, la final de la Supercopa. Este periodo hirió muerte al proyecto. Uno que pasó de la cabeza de carrera, al flato: a 4 puntos del liderato en Liga y al filo de caer del Top-8 en Champions. Una dinámica preocupante. Pero que no es lo único, ni mucho menos.

Sin fútbol, sin físico
Xabi Alonso no ha sido destituido sólo por los resultados. También por las sensaciones. Desde hace varias semanas, la cúpula respiraba dudas alrededor del proyecto. Existe el sentir de que no ha dado con la tecla, que no se ha hecho con el vestuario y que el trabajo físico, no ha sido bueno. Que la crítica a los jugadores es lícita y está sobre la mesa; ahora, de hecho, estará aún más en el cenital. Pero que no es lo único. El feeling es que al equipo no le da, ni aunque los futbolistas pongan su máxima actitud. Una lección acrecentada desde la noche frente al City. Que Xabi no estaba funcionando; no iba a funcionar. Y no hay tiempo que perder.
La paciencia quedó famélica aquella noche ante el City: Xabi Alonso, pendiendo de un hilo. Como el rey que regatea el jaque mate, huérfano de piezas. Anhelando lo que más que un milagro, es una utopía. Un camino le salvaba: vencer los tres partidos de 2025... y además, convencer. Aunque fuera un poco. Mejorar la imagen. Lo hizo, pero sin el segundo de los factores. Sin convencer. Desde entonces, ha estado viviendo bajo la espada de Damocles. Hasta Yeda. Y todo, acompañado de un pinchazo −otro−, liquida el dilema. Punto final. Destituido.

‘ADN Real Madrid’
En el fondo, es el resumen de un ADN. La exigencia del Real Madrid es innegociable y está por encima de cualquiera. Jugadores, entrenadores; leyendas. Es la norma suprema de un club con una atmósfera apta para pocos pulmones. Quien viene al Madrid, viene al banquillo más exigente del mundo. Tal vez esto sea sinónimo de impaciencia. Y tal vez, en alguna ocasión, lleve al camino incorrecto. O al menos, a perderse otros caminos; proyectos más a largo plazo. Pero es innegable que es la fórmula que ha llevado al club al Olimpo de este deporte. A tener un museo de museo. Una historia histórica. El Real Madrid no entiende de nombres; sólo de rendimientos.

Fue Xabi... ¿Al 100%?
El Madrid de Xabi Alonso no estaba funcionando y por ende, sale Xabi Alonso. Son las normas del fútbol, antónimas a la marina: el capitán es el primero en abandonar el barco, ante síntomas de naufragio. No es el único responsable, pero es el proceder. Así termina la historia de un entrenador sobre el que sobrevuela la duda de si fue él mismo, hasta el final. Si fue pisando el freno, con el paso de los meses. Si meo con la suya en todo momento, que diría Guardiola.
Porque de junio a enero, más que matices, terminó habiendo divergencias. La presión alta que se vio en Estados Unidos −y en los primeros partidos de la temporada− fue menguando con el paso de las semanas. Cada vez menos voraz; cada vez más negociable. Como las decisiones controvertidas, pero personales: sustituir a Vinicius −incluso ponerlo en la derecha, como sucedió en Nueva Jersey−, o ubicar a Valverde en el lateral, si es lo mejor para el equipo. Rodrygo pasó del veto a la derecha, a volver a la derecha. Y Gonzalo, su gran apuesta en el Mundial de Clubes, fue alojado en la habitación del ostracismo. No es fácil; de hecho, es muy difícil. Pero la duda de si Xabi fue Xabi al 100%... sobrevuela. Es inevitable.

Héroe en Leverkusen
Así termina la etapa de quien protagonizó algo histórico en el Bayer Leverkusen. Probablemente, irrepetible. Llegó en octubre de 2022, con el equipo en descenso. Agonizando y en llamas. Aquella temporada no sólo lo salvó, sino que lo clasificó para la Europa League. Fue el aperitivo de un devenir digno de frotarse los ojos. En la 2023-24, ganó la Bundesliga (primera en la historia del club), la Copa de Alemania y llegó a la final de la Europa League. Todo, con una racha de diamantes: 54 partidos sin perder. Un currículum que no llamó a la puerta del Real Madrid; la derruyó en mil pedazos.

El Día Después... de Ancelotti
Llegó con premura: el 25 de mayo se anunció su fichaje, sólo un día después del último partido de Ancelotti. No había tiempo que perder. Y por ninguna de las partes. Asomaba el Mundial de Clubes (un torneo que ofrecía casi 140M€ al vencedor). Manos al contrato y manos a la obra. El 9 de junio fue su primer día: llegó a Valdebebas a las 7:30. Tenía “bicho”, un término que popularizó en una entrevista. “Vengo ya porque es una oportunidad para ir adelantando procesos, conocernos... y por la oportunidad de pelear por otro título; es el primer Mundial de Clubes y la ambición es máxima”, explicó en su presentación. Tuvo dudas sobre si asumir el cargo en junio, pero lo hizo.
Punto final
La aventura, pese al traspiés ante el PSG −una noche marcada por dos errores individuales impropios, incontrolables−, fue fructífera. Como la primera mitad de la nueva temporada. Pero después... todo empezó a torcerse. El tiempo pasaba y sus ideas no calaban. El “a muerte” del vestuario ha llegado demasiado tarde. Y en el club tienen la sensación de que en enero, el equipo no está bien físicamente. Que la dinámica, unida a los resultados, es insostenible. Y que hasta aquí ha llegado el proyecto. Han sido 232 días en el cargo, 34 partidos. Sólo el 20% del contrato. Ha sido hasta este 12 de enero. Punto final. Xabi Alonso ya no es entrenador del Real Madrid. Destituido. Llega Arbeloa.
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