Real Madrid

Mbappé se difumina

En los últimos siete partidos, un gol. En los 31 anteriores, 38. De necesitar 4 tiros para marcar, a necesitar... ¡25! La eficacia cae del 25% al 4%. Territorio desconocido para Kylian.

Mbappé, derrotado contra el Girona.
Fernando S. Tavero
Redactor de la sección del Real Madrid
Extremeño nacido en 1989. Graduado mientras servía mesas en Mánchester, su aventura terminó cuando AS le abrió la puerta en 2019. Tras formar parte del equipo de AS.com, en marzo de 2022, se incorporó a la sección del Real Madrid. Nunca olvidará su primer 'Buenas míster, Fernando Sánchez para el Diario AS'. ¿El receptor? Zinédine Zidane.
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En abril, dudas mil. Por eso el Bernabéu bajó el pulgar ante el Girona. Una vez más en una temporada con pocas flautas. Ni siquiera se libra del yugo de la incógnita quien hasta poco era el flautista. La constante dentro de un equipo inconstante. Mbappé llegó a igualar a su ídolo Cristiano (59 tantos en año natural), a perseguir sus hitos. Pero ahora más que perseguir, no se encuentra. De aquellos 38 tantos en sus primeros 31 partidos, al apagón. De sensaciones, aunque estas pueden ser debatibles, y de números, que no lo son: un gol en sus últimos siete duelos. De un zarpazo cada 70 minutos... a uno en 497′. Con el Artemis II en órbita, es Kylian quien busca solución al problema.

No pone el grito en el cielo Arbeloa, ni mucho menos. Al contrario. Fue preguntado por esa dinámica. Por la de Mbappé y la de Vinicius. Por la de sus cracks. Y como cracks los trató: “No me puedo preocupar por dos jugadores que llevan las cifras que llevan. Que, pues... es que son dos de los, no sé, 4-5 mejores jugadores del mundo”. No personalizó, generalizó: “Tenemos que mejorar muchas cosas colectivamente. Especialmente, con algo que nos llevamos tropezando mucho: equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, que vienen poco a buscarnos. Y... esperemos que el miércoles, como todas las rachas, pueda acabarse. Y que tengamos más puntería de cara a gol”. Y ahí, justamente al final, está el quid. Al menos, el de Mbappé.

Territorio desconocido

Porque se encuentra en territorio desconocido. Quien lleva 83 tantos en 96 partidos de blanco, nunca había marcado solamente un gol en siete encuentro con la elástica del Madrid. Esa es la efeméride. Pero no está siendo por no ir a la fuente, sino porque el cántaro no se rompe. En su arranque fulgurante, Kylian realizó 156 tiros en 31 partidos. Por cada zarpazo, buscó la portería en 4,1 ocasiones. Una eficacia de prácticamente el 25%. Sin embargo, desde que el 17 de febrero ante el Benfica se iniciase esa racha, el astro de Bondy ha necesitado 25 balas para un único acierto (en la ida ante el Bayern). A cero frente a las águilas, Osasuna, City (solo 21 minutos disputados), Atleti (26′), Mallorca y Girona. De una eficacia de un prácticamente un 25%... ¡a un 4%! Como diría Florentino, ese no es su Mbappé.

Parar, parón y dudas

La rodilla fue disclaimer. Fue después del tanto anulado ante Osasuna cuando dio un paso al lado. Cuando llegó aquella visita a París en busca de segunda opinión. Para volver con un diagnóstico sinónimo al blanco. Ahí llegaron los cinco encuentros de ausencia y la vuelta paulatina contra City y Atleti. Sin pausa ni prisa. Con trabajo. Y durante el parón no paró, sino que se revitalizó. Marcó con Francia a Brasil y volvió con sensaciones estupendas. Las que, en lo físico, se mantienen.

Mbappé se difumina
Mbappé celebra su gol a Brasil.FRANCK FIFE

Un tramo de siete partidos sin titularidades que el equipo, caprichos del destino, utilizó para coger vuelo. Una derrota dolorosa (Getafe), pero seis triunfos y, sobre todo, una racha de cinco consecutivos (Celta, Elche, Atleti y la eliminatoria frente al City), donde floreció el mejor Madrid en primavera. Pero con su vuelta al once, de nuevo con los datos en la mano, la dinámica se ha trastabillado. Con las derrotas en Mallorca y ante el Bayern en el Bernabéu. Con ese empate contra el Girona que en lugar de ser bálsamo fue hurgar en la herida.

Con sangre en el ojo

Un cóctel que hace a Kylian viajar al Allianz con sangre en el ojo. Literalmente, por ese penalti no pitado que ha hecho levantar el clamor en el Madrid. Refrendado por Arbeloa: “Es penalti aquí y en la luna”. Pero también de manera figurada. Con la necesidad de golpear la mesa, donde debe hacerlo. Ese tipo de escenarios que le acercan a aquello que siempre anheló y que no ha conseguido: la Champions. Justo en su peor momento goleador, alzar la voz. Esa es la intención, esa es la necesidad. Para convertir los lamentos en festejos. Para que el MVP no sea Neuer, sino él. Porque esa sería la prueba del algodón. En Múnich solo hay dos opciones: abismo o gloria. Y el camino más corto hacia la gloria es Mbappé.

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