Los principios de Gourlay por los que no duda de Corberán
El Valencia mantiene su plena confianza en el entrenador a pesar de haberse metido de lleno en la pelea por evitar el descenso.


Unos 200 aficionados del Valencia se esperaron en la puerta del Martínez Valero para increpar a los futbolistas del Valencia tras sucumbir contra el Elche. La decimocuarta derrota en Liga. Solo se salvaron de la crítica Guido (el más aclamado), Cömert y Ramazani. El resto escucharon de todo conforme subían al autobús y ninguno de los aficionados se marchó hasta que por la puerta apareció Carlos Corberán, instante en el que aumentó el volumen de los gritos e improperios. Todo ello con Ron Gourlay de testigo.
💥 La afición del Valencia estalla: "Corberán dimisión"@julianburgosAS pic.twitter.com/aFOm1rPVrD
— Diario AS (@diarioas) April 11, 2026
El Valencia está de nuevo en la pelea por evitar el descenso. Es su único objetivo a siete jornadas del final, en una temporada en la que el equipo ya ocupó alguno de los puestos de descenso en cinco de las 31 jornadas que se llevan disputadas Pese a ese contexto clasificatorio y la ruptura de la afición con el equipo y en particular con su técnico, el puesto de Corberán nunca ha estado en entredicho ni para Kiat Kim ni para Ron Gourlay, que a día de hoy tampoco dudan de que será su entrenador la temporada que viene, aunque la relación con la afición no sea la más idónea.
La confianza en Corberán se sustenta en uno de los principios por los que Kiat Lim reclutó a Ron Gourlay como CEO de Fútbol: estabilidad. El pensamiento que impera en las conversaciones entre presidente y CEO, más allá de los resultados, es que cambiar de entrenador sería frenar en seco el camino iniciado y la premisa es que el proyecto debe continuar. Y en ese proyecto está involucrado desde su origen Corberán, cuya presencia en el Valencia fue una de las razones por las que Gourlay aceptó hace un año la propuesta que le llegó de Singapur. De hecho la principal razón por la que mantienen en el cargo a Corberán es porque le consideran el técnico ideal.
Un cambio implicaría un gasto mayor
La cúpula actual del Valencia, además, tiene presente la propia gestión del club en los últimos cinco años, en los que solo Rubén Baraja y el propio Corberán han estado al menos en dos temporadas diferentes en el banquillo. Ni Celades ni Javi Gracia ni Bordalás ni Gattuso estuvieron más de un año (de hecho solo Bordalás acabó la temporada que empezó) y la transición de uno a otro fue un volver a empezar en todos los sentidos. Incluida la confección de la plantilla, que es otro de los puntos que tienen presentes Kiat Lim y Gourlay para seguir con el proyecto de Corberán.
La trayectoria de Gourlay en el mundo del fútbol le dice que un relevo de entrenador implica a su vez un cambio en el perfil de futbolistas a tener en plantilla y eso acaba alterando la economía del club. En este sentido, Gourlay ha cumplido con Corberán dos de los cuatro mercados que se marcó como necesarios (de ahí que pidiera “paciencia” en la pasada Junta de Accionistas) para asentar un proyecto que compita de verdad por volver a Europa, que coincidiría con el traslado al Nou Mestalla. De ahí que en su mente esté muy presente la renovación de Corberán hasta 2028, una ampliación (su contrato acaba en 2027) que, todo sea dicho, permanece en la carpeta de asuntos a concretar hasta al menos se asegure el equipo la permanencia.
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Gourlay es consciente de la frustración de Mestalla y nadie le tiene que contar la tensa relación de la grada con el entrenador. Los cánticos de “Corberán, dimisión” los ha escuchado desde su asiento en el palco y el sábado por la tarde sin ir más lejos fue testigo de la despedida de los aficionados al autobús del equipo. Pero Gourlay confía en que la estabilidad por la que aboga se traduzca en resultados y calmen el clima de tensión, aunque cuesta imaginar que ello vaya a suceder en las siete jornadas que restan hasta el final de Liga. Pero el escocés, mientras tanto, está dispuesto a mantenerse firme, sin influirle la presión externa, aunque quedan cuatro exámenes por pasar en Mestalla (Girona, Atlético, Rayo, Barcelona) y con el descenso acechando.
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